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martes, 26 de julio de 2016

Rafa Escalada.

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Cuando acabe el verano, todas las cosas que ahora están cambiadas volverán a su sitio. Bueno, todas no. Habrá mínimo una que será, a todas luces, diferente. La radio. Cuando se acaben las fotos de pies en la arena y los aquí sufriendo, y uno sintonice sus diales radiofónicos de cabecera, volverá a encontrar a los Francino, Magraner, Palomar, Gómez o Montalt de turno, por nombrar algunos. Pero habrá un hueco. Alguien que ya no estará. Las noches de Rock FM ya no tendrán su voz. Uno de los tíos que más sabe de música en este país, sin duda alguna, comenzará septiembre sin la zozobra del lunes que tiene por marchamo ese mes. Podrá dedicarse a cuidar geranios, espárragos o a visitar obras. De arte. Podrá cambiar este ritmo de vida letal que nos marca los horarios de manera marcial por el jodido slow life tan deseado por muchos y soñado por todos cuando echamos la primitiva semanal. Pero las noches de la radio ya no serán las mismas. Porque ya no sonará la voz de Rafa Escalada, apodado en su última época como Oldie.

Porque el Oldie ha pasado a mejor vida. Es decir, se jubila.

Se jubila. Nadie lo diría, con esa cara de cuarentista que tira para atrás. Y con su jubilación se va una parte de nosotros. Aquella que surgió por generación espontánea. El penúltimo aliento de aquella Rock&Gol. Toda una muestra de gestión de talento a través de las redes sociales. Aquella que provocó Iván Guillén, desde aquel sótano, donde se mezclaban fiambreras de comida con The Crystals y el fin de semana comenzaba los viernes a las 12, a golpe de Ramones. Comenzando desde cero y emitiendo solo desde la web, creó legión y vertebró la península desde el norte hasta el sur, desde el este hasta el oeste. Gentes de las que no recuerdo sus nombres pero sí sus caras, gentes de las que no me quiero acordar, proyectos de hermanos que pasaron a desconocidos, desconocidos que se tornaron hermanos. Ponte tú, que lees esto, en el saco donde te encuentres más cómodo. Suena a topicazo, lo sé, pero yo estuve allí y te lo cuento como lo viví. Y no exagero ni una puta coma. Encargándose de una parilla dos personas, naciendo así el dueto Youngie&Oldie, insertando contenidos en una web que también vagaba por el cajón del olvido. Poniendo al rock en el mapa. Presentando a aquellos primeros Perros del Boogie, a The Right Ons o a Garaje Jack y haciéndonos forofos sin medida. Procrastinando por obra y gracia de los comentarios en Facebook, generando sesudos debates siempre con las guitarras de por medio, en aquel muro loco que era la fan page de Rock&Gol. Redescubriendo la pasión del serial radiofónico, donde las historias tenían reglones en forma de pentagramas guitarreros. Desempolvando el rock de nuestros armarios burgueses.

Luego alguien vio el negocio latente y convirtieron a nuestra particular Radio Encubierta en una emisora más cercana a la radiofórmula que a la labor didáctica que en sus oyentes ejercía. ¿Cómo se atrevían? Habían hecho suya esa radio que nosotros ocupamos pacíficamente y que creímos nuestra para siempre. Nunca sabremos la historia real de aquella mutación, ni falta que nos hace. Pero recordamos que no había información y sufrimos el silencio como sinónimo de malas noticias. Y Escalada, que casi dejó de ser Oldie, salía a antena con voz plana, como de secuestrado hablando por teléfono con su familia como prueba de vida. Y salió el chismorreo. El estúpido ego del ser humano convertido en soy una fuente fiable y el me han dicho, pero que no se lo diga a nadie. Mentiras, la mayoría. 

Y al final, ni tan malo. Ni santos ni diablos. El rock es rentable. En cierta medida. Rock&Gol murió tal y como la conocimos y sus imágenes navegan en la profundidad de las búsquedas de Google. Con aquellos carteles reivindicativos. Con aquel logo entrañable que suena a chinchetas, al mismo nivel que las maracas de Machín. Iván montó su RockRockRadio como proyecto más personal, mientras se encargaba de dotar de molamiento a otros medios y formaba una familia. Y Rafa encontró acomodo en el mismo lugar, que comenzó a llamarse Rock FM, en una evolución lógica y una apuesta firme por el nicho de mercado, entendiendo los nuevos gestores que no podían dejar perder semejante potencial. En el horario que más le gusta, el de antes de cerrar. Como cuando las Conservas Escalada. O El Peluco. Porque él viaja a otro ritmo, fuera del tuyo y del mío. Sintiendo como deporte aquellas cosas magníficas de Rossi. Ni gol ni gaitas. Osasuna como mucho. Y porque a esa hora podía recibir visitas. De Chemi, metido en el cajón de los hermanos, muchas. De otros supongo que también.

Pero se acabó. Porque como cantaba Medina Azahara, todo tiene su fin. Y está bien que así sea. Nos quedamos con el recuerdo, con saludar a Tarque sin que él se acuerde. O a Leiva, acordándose. Con ser amigos de la primera formación del Los Perros del Boogie. Con la nostalgia de aquel primer concierto, el pistoletazo de la Triple R, desvirtualizando a los locos y las locas del muro. Que jóvenes eramos. Y con que pasión lo hicimos todo. Beber y brindar, fundamentalmente. Nunca hubo más. Nunca hubo menos.

Muchas gracias, Rafa. Por todo lo que hiciste, por todo lo que haces y por todo lo que harás. Porque has dado sentido y luz a alguna de nuestras vidas. Y no exagero un ápice.

¡Arracatapum! ¡Parampachún!

lunes, 15 de julio de 2013

Solo tengo que insistir.

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No hace falta que te lo diga yo.
Quizá no sea lo mejor para un lunes, pero da lo mismo. Ya puestos a cargar con lo malo, o lo menos bueno, que sea hoy, en el día de la semana con más mala prensa, junto con los viernes de resaca.

No es cuestión de ser moralistas, ni ir de gurús o iluminados por la vida.
Es cuestión de echarle huevos. Un par.
Si. Otra vez. Las veces que hagan falta.

Búscate un buen espejo si lo crees oportuno.

Inspírate.

Muerde. Marca tu territorio. 
Como en el jardín de infancia cuando, con uñas y dientes, defendías tu juguete.

El primer himno corre de mi cuenta. Ellos lo han hecho. Hablan de la música, pero vale para todo.

Y que se jodan los de las corbatas y las siglas.
Suerte. Si necesitas ayuda, silba.

miércoles, 3 de julio de 2013

Apuesta por el rocanrol.

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La música. Melodía, ritmo y armonía, combinados. O sucesión de sonidos modulados para recrear el oído. Bajo estas definiciones, marcadas por los colegas de Pérez-Reverte y su diccionario online, caben muchas cosas. Infinitas. Y algunas de ellas, innecesarias.

Decía Igor Paskual en la presentación de su libro que el rock ha perdido toda la esencia de ser una música contestataria y que tipos como Tom Waits venden la idea de la dura vida para las clases burguesas sin ningún pudor ni vergüenza.

Esas gentes quieren salir de allí a través de sus guitarras, trompetas o rimas rítmicas. Y algunas veces, cuentan su día a día, no en plan 'mira que guay soy y como molo', sino con un triste y sincero 'menuda mierda de vida me ha tocado vivir, jugándomela contra la parca a la mínima y ojalá pueda salir de aquí para no volver'. Pues a esas gentes me da la sensación que les faltamos a la verdad, a la esencia real del invento y que no contamos con aquello del "sangre, sudor y lagrimas" para valorar el trabajo que, de manera demasiado fácil, llega a nuestras manos.

Loquillo, en una entrevista que leí o escuché hace tiempo, hablaba de las cosas definitorias del rock con un ejemplo: su padre, currante en el puerto, le consiguió, con mucho esfuerzo, unas Converse All-Star cuando esas zapatillas significaban actitud. Esas mismas zapatillas fueron el capricho de los matones del barrio que, a la fuerza, se las quitaron al joven Loquillo. Con lo que su padre respondió recuperándolas a la vieja usanza, buscando a la banda y dándoles un par de cachetes bien dados.

A lo que quiero llegar es que el rock siempre ha sido rebeldía sincera, calle, lucha, protesta y mala leche. Labrando recto, aunque las cosas vengan torcidas.

Y en estas épocas en las que uno se ha de buscar las habichuelas, más aún.

Volvemos al pasado.

Como cuando tenías que patearte media ciudad para conseguir el disco de tu grupo preferido, hacerte colega de un plasta resabiado solo porque tenía el vinilo de aquella banda de la que habías oído hablar y podía grabarte una cinta. O buscar emisoras piratas que emitieran esa maldita música del demonio llamada rocanrol. Cuando no era fácil. Cuando todo tenía un precio y no era siempre en el sentido económico.
Cuando pedir una cerveza en un garito de rock era una verdadera aventura y sentarte junto a tíos con veinte años más que tú, con tatuajes de los que te marca la vida y las rejas, era una ruleta de la que es mejor callar y asentir para no tener un labio partido.

Y no todo es malo en este invento de 'consiga todo fácil' llamado Internet. Puedes leer esto, por ejemplo, puedes contactar con tus colegas del cole y puedes explotar la faceta solidaria de las personas y aglutinarlas en lo que realmente quieren y necesitan. Puedes incluso hasta follar sin pasar por eso de la barra del bar y vender la Luna.

O puedes hacer que tu grupo de música, o uno de ellos, pueda volver a grabar un disco, montar una gira o incluso tocar en el día de tu cumpleaños. Podemos volver a aquellos tiempos en los que la emoción de tocar el plástico envolvente de un disco te bombeé el corazón de manera acelerada, como el joven que toca por primera vez con sus yemas un cuerpo de mujer. Tener esa sensación de palpar algo único, tal como si acaricias el tacto cálido de la madera trabajada por el artesano tallista. Y todo con el simple hecho de participar en una colecta, aunque una vez pasado el nombre por el filtro necesario del marketing, se llame crowdfunding y no sea más que un creer en ello y un motivo más para lucir con orgullo la camiseta diseñada o hacer atronar cualquier soporte por el que salga la música.

Garaje Jack, desde Madrid, Uzzhuaïa desde aquí, y algunos más son los que han optado por esta versión clásica del rock, para seguir con las guitarras, los viajes en camioneta escuchando a los Stones o a Camarón y vivir como uno siempre ha soñado. Y es una gran alegría comprobar que el monstruo sigue vivo, que hay vida más allá de Cuarentas, Máximas, Diales y viejos canales con la M que antes eran de música. Que no han de ser malos por necesidad, aunque lo piense, pero no nos alimentan el alma.


miércoles, 17 de abril de 2013

Vivir despacio en primavera.

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Pues bueno, parece que no hay vuelta atrás. Los nísperos empiezan a asomar sus colores y el abandono de Izarne a su abrigo es más que una señal. En breve vendrán los anuncios erótico-festivos de helados, y la compañera de administración, que en invierno ni fu ni fa, ya se ha puesto un par de veces unas alpargatas con cuña y unos pantalones claros que despiertan tu lado hedonista y canalla.

Sin duda alguna, y aunque una parte de ti no quería ver llegar este momento, estamos en primavera.

Antes que nos dejemos ametrallar por bodegones y naturalezas muertas en forma de cañas de cerveza y bravas de dudoso postín en los Instagrams de turno, (un saludo, caris) con esos pies de foto, que merecen por si solos el Pulitzer, el Nobel y la Copa Confederaciones, con las diversas versiones del 'That's life' y 'Spain is different', tocará tener unas cuantas de cal templando gaitas. Porque luego todas queréis champagne en la cena y mandanga de la buena, aunque ahora el cuerpo os pida tomar de esa sal del Himalaya que se vende en bolsitas y se chupa con el dedo (que gran definición del Comidista) que es lo más de lo más y que os pirra cuando vais a jugar a los hippies a la isla que está aquí enfrente.

Porque Coachella queda lejos. De todo. Hasta de las bolsitas y los outfits molones.

Nos va a llegar en breve lo nuevo, y lo primero, de Los Zigarros, el nuevo proyecto de los hermanos Tormo, bajo la batuta de Carlos Raya. Trescientos cuarenta y un kilómetros más al centro, Garaje Jack tiene un traje del mismo color gracias a esa maravilla generacional llamada crowdfunding, y Uzzhuaïa andan también de mesas, guitarras, arreglos y pelotazos de Jack Daniels con su nueva criatura, 'Santos y Diablos' que, aunque llegue en octubre, lo queremos desde ya.

Y tenemos la Filmoteca con ese paseo por los musicales americanos para las tardes de sábado y los regates de la siesta del domingo. Y los invitados ilustres del Kraken y la Wah-Wah para ser más canallas y vividores si cabe.

Y el nuevo disco del cabrón del Bublé, ese aliado infalible para eso que tú y yo sabemos, junto con una buena copaza.

Y la realidad que todas, sí todas, lo hacen. Por lo que es cuestión de saber usar las cartas. Y aquí somos un poco tahúres.


Porque, ¿habrá algo mas serio que vivir?

Sonríe más, preocúpate menos. Primavera, estamos listos. Ven.

lunes, 4 de junio de 2012

Diez mil razones para apostar por el rocanrol

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Queridos amiguitos, en este mundo todo está bajo control. ¿Todo? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles galos resiste ahora y siempre al invasor, con una poción mágica que los hace invencibles…

Nos sirve el principio de los cómics o tebeos, tal y como dice el gran Paco Roca, de Asterix y Obelix para meter la cuña y brindar con los caldos de la mejor añada que tengamos a mano, o con un Sprite, lo que te dé la gana, pero llena la copa porque toca celebrar. En este lugar llamado España, donde la música que sobrevive fuera de los circuitos de radiofórmulas al dictado de las discográficas tiene un duro y complicado camino por el lado salvaje. Aquí existen muchos garajes y antiguas fruterías llenos de chavales, algunos ya no lo son tanto, que cuentan sus historias, narran sentimientos y sienten emociones a través de una música que les hace sentirse vivos. Y elegir este camino los convierte en donquijotes peleando con las ruedas de molino y, en la mayoría de los casos, reciben mandobles en lugar de aplausos.

Pues bien, en este lugar donde sigue la búsqueda catódica del Número Uno, para deleite de mi madre, de la tuya, de la peluquera del barrio y de la dependienta del Berskha que te vas a intentar follar esta noche cuando le hayas metido una patada al listón de tu orgullo, zurrado de gintonic, aún hay un pequeño lugar para la esperanza. There's a place to stay. Y ese lugar se llama Rockrockradio.

No lo busques en el dial, que no lo vas a encontrar, ni falta que nos hace. Esta emisora online nació por necesidad, por un corte abrupto de una carrera y un proyecto genial tras una toma de decisiones que, a día de hoy, parecen más incomprensibles, si cabe. Con pocos recursos, imaginación y muchas, muchas fiambreras a la hora de comer, el señor Iván Guillén puso los cimientos de una emisora interactiva con los oyentes, con revisión y respeto a los clásicos, dando cabida a nuevas escuchas y un feedback real con los oyentes, retomando esa esencia pirata y canalla de las radios al margen de la ley, como la historia que se contaba en la magnífica Radio Encubierta.

Pero toda esta energía, como el principio termodinámico, cambió y se transformó en el proyecto de Rockrockradio, con sangre, sudor y quebraderos de cabeza que solo el señor Guillén y quienes conviven diariamente con él sabrán a ciencia cierta donde llegan. Pasito a pasito, sin prisa pero sin calma, volvió a andarse el camino y se volvieron a estrechar lazos de gentes dispares en principio como Alicante y Cuenca o Bilbao y Chamberí. Gentes a las que no les importaba plantarse dentro de un avión, o hacerse 400 kilómetros por carretera por tomar unas cervezas con una familia virtual y brindar por el rocanrol. Incluso se iniciaron historias de amor que aún perduran en el tiempo, aunque también se aprendieron lecciones acerca de las miserias del ser humano. Todos y cada uno de nosotros, volvimos a vivir en cierta manera nuestra nueva juventud musical a ritmo de bandas como Los Perros del Boogie, Garaje Jack, Eli Paperboy Reed o The Right Ons, por poner solo algunos ejemplos.

Y no me digas que eso de las mariposillas no mola un montón, porque no te creeré.

Y en este lugar nos encontramos ahora mismo, con una cifra redonda, diez mil. Diez mil personas a las que en Facebook les gusta rockrockradio, sus emisiones online, Little Steven y su Underground Garage, las lecciones de historia psicodélica de David y su HippieShow, el Blues Syndicate. Una emisora de Copa del Mundo, con una cifra simbólica que entraña el corazón, el alma y la actitud de aquel que un día se propuso aquello de 'el que la sigue, la consigue'.

Mis felicitaciones a todos los oyentes, followers y fans. Si leyendo esto, te has sentido aludido, es cierto, lo hice pensando entre otras personas, en ti, así que felicidades. Y en especial al padre del invento, don Iván Guillén, 'Youngie', que seguro que ya andará tramando algo para cuando llegue a otra cifra mágica, quizá un macroconcierto con sus AC/DC como hizo Howard Stern tras llegar al número uno en USA. No está nada mal empezando en un garaje y ya se sabe, the sky is the limit, ¿no Steve Jobs?

martes, 31 de enero de 2012

Gonzzalo, por Uzzhuaïa. Gira 2012

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Foto: Pedro Llorca

Las ganas de llorar son ganas de reír, gritando a Dios trece veces por minuto. Este inicio de estribillo saltaba por mi mente cuando puse los pies en la sala donde íbamos a disfrutar del inicio de la gira 2012 de Uzzhuaïa. Tenía claro que la persona que inspiró esas letras iba a estar muy presente en la noche, como no podía ser de otra forma, y era uno de los dos incentivos que hacían especial el concierto. Estamos en año nuevo, pero los malos vicios y las peores costumbres no nos abandonan y siguen estando en la lista de promesas a olvidar. Tardanza, propiciada por un refrigerio necesario y maravilloso a partes iguales, sobre todo por la bella compañía, no nos permiten escuchar nada más que la coda de los teloneros, Wicked Article, una desconsideración y lamento tardío porque suenan muy bien y haré los deberes para seguirlos, paladearlos y empaparme de su buen hacer. No en vano sus miembros tienen lustre y son parte de la leyenda roquera valenciana. Alzo mi copa para que sean Wonderful winners, que revienten allá donde vayan y que sean referencia. Barra. Cerveza, gintonic y el gran Adri, road manager de Los Perros del Boogie entre el público, con quien nos abrazamos y lamentamos el fin de la banda como tal. Carpe Diem, la vida sigue y seguro que el futuro va a ser bueno, desdiciendo a los punks ingleses.

La sala Valencia RockCity tiene mucho mejor aspecto de público que la última vez que vine, para ver a Garaje Jack. Cosas de la promoción, supongo, porque tanto los madrileños como Uzz merecen el lleno allá donde enchufen sus guitarras. Así que ahora o nunca esta es nuestra revolución, cuestión de un par de cojones, apostar directamente por el rocanrol de sala, sudor y chicas bonitas, que tenemos al gordo demonio derrochador inicio de todos los males entre rejas. Porque sí, chicas bonitas habían, a golpe de tacón, falda corta y mirada furtiva mientras el novio se refresca en la barra.
La banda empieza con fuerza, con Nuestra Revolución y No Quiero Verte Caer para hacernos entrar en calor y comenzar a castigar nuestros cuellos y provocar nuestra sed. Pau nos hace cómplices desde el primer momento. Es nuestro concierto, pero también va a ser el de él, de Gonzalo, su amigo, su productor, que hizo su último baile hace bien poco y va por él. Cuatro temas propios y La Chispa Adecuada hacen que ella caiga rendida. Ella, más bien sus reacciones, es el otro incentivo de la noche. Ha venido a ciegas con su bonita y pecosa espalda al aire, sin escuchar nada del grupo, solo confiando en mi palabra ante la promesa de una buena noche de rocanrol, y ya le brillan los ojos. Lo sé porque la miro sin que ella se de cuenta y su sonrisa la delata. Y si lee esto, sabrá que la miré y que di por bien empleada la noche pase lo que pase, haya desayuno con o sin diamantes o un cruce de caminos con un sincero buenas noches cuando el sol asome su cara de domingo antes del amanecer, siendo una fan más del rock de la Baja California.
Van cayendo todos los temas, el pelotazo de La Mala Suerte, que me sigue encantando como la primera vez. Blanco y Negro y Ante La Tempestad nos llevan a los vampiros y una bonita canción, La Otra Mitad. Comento con Toni Waller, encontrados después de muchos años y un pasado turístico común, que son una gran banda, ofrecen seguridad, actitud e imagen de marca con Pau y Alex, destreza con Israel y consistencia con Jose Lí y Álvaro y la entrega de la gente, castigando sus cuerdas vocales a ritmo de guitarrazos. No tienen pinta de ser como el protagonista de Destino Perdición, pero andamos incansables hacía el final. Aun así, con un nivel de gran banda, no resulta suficiente para N, de Natalia, que la exigencia y el amor al rock hace destripar y ver errores donde nosotros vemos pasión. Nosotros vivimos nuestro Matrix al once de volumen, mientras ella desgrana cosas imperceptibles para el resto de los mortales, sabiendo que sí, que lo son y que lo serán, mientras se gira al público entregado ante el quinteto. Nos regalan un medley de versiones de The Four Horsemen, The Cult, Guns ‘n Roses y Metallica, aguas que no han de dejarse correr y beber, beber y beber. Y con eso, con bebida se brindó por el amigo, por el ausente pero eternamente presente. Una lata rápida con la familia Uzz por la sonrisa eterna de Gonzalo Parreño. Irremediablemente, recuerdo aquel concierto en la sala Woody para echarle una mano en la lucha contra su dragón, como nos mostró, con dos cojones y un humor de rascacielos, su día a día, como andaba dándole leña al mono y que era lo que le tocaba y punto, sintiéndose inmortal. Ya lo es. La dura realidad la puedes superar gritando trece veces por minuto. Adiós de mentira de la banda. Ya sabes, el viejo truco del rocanrol. El tiempo justo para respirar y darle a la tierra naranja de la Baja California, llegando al fin con su Magnifico Fracasado, un perfecto guiño a lo que no van a ser. No es como me siento, es como estoy. Les espera la carretera. Sube el contador, baja la presión, vamos a brindar por el rocanrol. A falta que alguien se atreva con argumentos a decirnos lo contrario, Uzzhuaïa son la referencia del rock bien hecho desde Valencia. Por nuestro bien, por el de ellos y por la memoria de Gonzalo, obligándote a no preguntarme por las noches sin dormir y encontrar aquello que perdí. Uzzhuaïa, get in the ring!



martes, 3 de enero de 2012

Dosmildoce

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Y de nuevo aquí. Parece que no nos hayamos movido, pero lo hemos hecho. Y tanto. Pero tenemos la absurda percepción que si no cambias de aguas, no has hecho nada nuevo bajo el sol de la Toscana. Y no es así. De aquella noche a esta hemos salido, hemos vivido, hemos muerto entre papeles y hemos resucitado echándole un par y apretando los dientes. Hemos estrechado vínculos y hemos alargado cuerdas que llevan a Zaragoza y London, por poner solo dos ejemplos. Y quedan lejos las noches de verano. Y vemos que el camino hecho al andar tampoco nos fue tan mal y quizá volvamos a caer en las piedras que están en él, o las pongamos nosotros porque no queremos andar, siendo una patética y china copia de Daniel el Mochuelo. Tuvimos conciertos, robamos besos de los que fuimos absueltos y los secretos de camerino quedarán ahí, salvo el día que me vaya de gira para hablar de ellos. Y las gentes de provincias que viajamos con una maleta con doble protección de correa conocimos las Balmain. E incluso aquella última noche se pareció bastante a la de hace un par de días, con Joe Pesci, De Niro y Ray Liotta como colegas de sangre y sofá esta vez, pero con la retina más llena de nuevas gentes, y esperando que alguien haga realidad, porque no, el que podamos ser Eddie Morra.
¿Y qué hay tras el inicio del paseo? El planteamiento, nudo y desenlace de la uva, la ciudad de los tejados, más música, Pepe, Chemi, El Dos y otros chicos del montón, las Camper porque sí, con todo lo que significan, la niña de la Barceloneta, rock en teatros, teatros de rock, brindar siempre por los que no están presentes pero nunca ausentes, ese bendito y adictivo descubrimiento que es Formspring y sus duendes, The Sheenas, desgranar el secreto de Ozzy pasando las hojas mojando cualquiera de los dedos, sin Kindle ni ostías, reservarme los secretos de alcoba para mi pater de cabecera o para alguna Magdalena y así intentar mantener interesante estas entradas, saldar las deudas a mi favor, el nuevo trabajo de Los Perros del Boogie, las copas pendientes con Garaje Jack y descubrir qué situación será la que me permita u obligue a no estar donde dicen estar los demás. Sí un buen café con una generosa degustación de malteados, humo y risas sinceras que se alargan hasta la madrugada es mejor que uvas, tonadilleras catódicas y combinados de garrafa al toque de campana, ¿qué más da que nos adelantemos unas cuantas horas y le demos un día de más al nuevo?

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Esto SÍ es la crónica de Garaje Jack

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GPS. Seguro que te suenan estas siglas. Sistema de Posicionamiento Global (Global Positioning System), el cacharrito que te conduce a todas las Romas sin saber ninguno de los caminos. Pues precisamente en la búsqueda de ese posicionamiento global, pero en el mundo de la música, el Ministerio de Cultura, ha gestado el proyecto GPS, que en este caso es Girando Por Salas, un circuito para facilitar a los artistas emergentes conciertos y salas más allá de su propia comunidad autónoma y potenciar la música en directo. La idea me parece de lo más acertada, todo lo que sea que la gente pueda tocar en directo y darse a conocer, me parece de cine. Ahora, señores responsables, señor o señora futuro o futura ministro o ministra, un poco de promoción en los lugares donde van a llevar a las bandas no vendría nada mal. Pues eso, que gracias a GPS, a los dos, pude por fin ver, escuchar y sentir a Laura, Jorge, Óscar y Trujo, es decir, Garaje Jack.
No es excusa, pero llego tarde, según la hora del cartel, por eso me dirijo directo a la puerta. Hola, ¿es aquí para entrar al concierto? Sí, pero la taquilla está allá a la derecha. Gracias. Voy a la taquilla. Hola, quería entrar al concierto, estoy en lista, cortesía de Pepe Cortés Montero, por supuesto. No, pero la lista está en puerta, aquí solo entradas. Disculpe, gracias. Hola, aquí estoy otra vez, es que estoy en lista. Sí, aquí es. Pase, buenas noches. Pero una vez dentro parece que llegué más pronto que la mayoría, por lo que me pongo a curiosear la sala, muy bonita por cierto, con enormes carteles colgados de leyendas del rock que van de Elvis a Slash, de Angus a Dio. Incluso hay una cartelaco de una rubia que me recuerda a Monty, (Sheenas, ¡fuera de mi cabeza!). No, de momento la estrella del Camden no está, pero tiempo al tiempo.
Salen los cuatro garajes. Espera. Se han sacado de la manga un quinto jack, Dani, de Soho, que arropa con su hacer con las seis cuerdas a don Óscar, un monstruo con su Telecaster y que sabe mucho de eso de rocanrol actitud. Sorprendidos inicialmente por la afluencia, sueltan varias coñas acerca de ello, pero les resbala tocar para ocho que para ochocientos. Me da en la espina que va a ser un buen espectáculo, quizá lejos del calor que pudieron brindar las gentes de Madrid al grupo en la Joy hace poco menos de un mes, pero una banda que lleva diez años en el escenario y que ha salido airosa de tocar en cárceles, como hizo en sus tiempos Johnny Cash, ante un público no demasiado fácil y que, por su ascendencia, prefiere cualquier ritmo reggaeton a un riff de rock setentero, seguro que no va a defraudar. Así que le pido a la amable camarera su teléfono y una cerveza y, dándome solo lo segundo, excusándose de lo primero con un no-se-que de su novio que está en la puerta, con un ‘buenas noches Valencia’, la banda le da leña al mono con Lo que quieras.
Algo tiene que tener el agua cuando la bendicen, y no puede ser casualidad que el último disco de estos chicos llegue al nº 1 en ventas de iTunes el día de su lanzamiento, hace ahora exactamente un año, por encima del lanzamiento en esa misma plataforma de la discografía completa de esos chavales poco conocidos de Liverpool, The Beatles. Y está clara la bendición del agua por donde va. No hay más que ver la energía que trasmite Laura Rubio, la manera en que se castiga las caderas a cada golpe de pandereta, la suficiencia con la que maneja todos los registros vocales que salen cuando hace mover sus labios, su encanto, su charme. Pon en una coctelera musical a Luz, Aurora Beltrán y el duende de Lola Flores y Morente y tendrás lo que es Laura. Vas a parecer tonto sí no cierras la boca. Y los pedazos de músicos que la rodean, o más bien, la complementan, no se quedan atrás. De Óscar, que toca sin aparente esfuerzo, de Jorge, con solvencia y perfecta sincronización rítmica con Trujo, que aporrea con maestría y con el tempo preciso, no puedes añadir más que quitarte el sombrero. Sí, son una banda de rocanrol, le comento a Isma, alma mater de Piso16, ¡ojo con este grupo! Mientras empezamos a mover el pie al ritmo de Valiente, Heroes, No te veo y la bonita Domador.
El show sigue y Laura nos confiesa que ha pasado un mal día por culpa de los bichitos de la gripe, que la han atacado con fiebre y dolor de garganta. Pues no se le nota nada. Óscar sigue haciendo coñas acerca de donde vamos a ir luego todos juntos a celebrar este concierto, Jorge también se une a la distensión de la noche que queda muy de reunión de colegas, de concierto privado, que en definitiva, es lo que parece ser, para placer nuestro. Tras asistir a una nueva exhibición vocal de Laura en Di que sí, debe ser un placer oír a esta chica en la ducha, viene su pelotazo, Sin red, con su estribillo pegadizo que suelta a la peña asistente y provoca el canto a coro de los ¡eo, eo!, haciéndome recordar lo fresco y divertido que es el video de este tema. Ahora ya vamos a favor de corriente. Los músicos están a gusto en el escenario, nosotros también, y para celebrar este arcoíris musical, me pido otra cerveza. Óscar dedica uno de sus temas a una ex, con el dedo corazón en alto. Laura se viste de Chris Robinson en una versión de Only a fool. Los bises, pedidnos los bises, cabrones o nos vamos, nos dice con socarronería Telecaster boy. De eso nada, aún queda traca. ¡Y que traca! Si antes Laura se vistió de Chris Robinson, ahora lo hace de Robert Plant y nos deja con una sonrisa en los labios con la versionaza de Whole Lotta Love, con conversación con la guitarra de Dani, incluida, que acaba con grandes carcajadas. Se despiden con una ovación merecida. Mi espina tenía razón, ha sido una gran noche de rocanrol, con tintineo del hielo de las copas incluido. Pero eso, como siempre, es otra historia.

Epílogo: Escucha esta joya, extraída del DVD, y entenderás porque les juro amor eterno.


Garaje Jack. Gira GPS (Girando Por Salas) Rock City, Almassera, Valencia. 17 de noviembre de 2011

LO QUE QUIERAS
VALIENTE
HEROES
NO TE VEO
DOMADOR
DI QUE SÍ
SIN RED
SABOR A SAL
BULEVAR
VOY A DISPARAR
ONLY A FOOL (igual fue antes, o después)
TU DIRÁS
DAME MÁS
TÚ Y YO
A FLOR DE PIEL
WHOLE LOTTA ROSIE