miércoles, 4 de enero de 2017
Año nuevo de calendario.
martes, 12 de enero de 2016
Todas las "y" del mundo para este nuevo año.
jueves, 3 de julio de 2014
San Juan, los Stones y las buenas intenciones.
viernes, 23 de agosto de 2013
La ley innata del viento.
y al árbol ni una rama se le agitó.
La canción de que el viento se parara
donde nunca pasa nada.
martes, 1 de enero de 2013
Un año para abusar
- "Fóllate a tu jefe y que se jodan las de contabilidad." La buenorra de Desigual. Traducción: mola ser jefe.
miércoles, 3 de octubre de 2012
Una lista que SÍ vale la pena
sábado, 8 de septiembre de 2012
Buena cara para el mes del lunes eterno
Pues ya llevamos una semana larga del mes con el peor departamento de marketing a su servicio. Normal. Es más fácil vender la mesa y mantel a la brisa del mar y polvos a deshoras, que hacerlo del traje y corbata, mal café y volver a ver el careto a jefes gilipollas y analfabetos que escriben 'distribulle' sin rubor, por poner solo un ejemplo.
Ya han hablado de ello Nada Importa y Sònia Valiente, pero habría que decirle a Merkel, Obama y al tipo de Eurovegas que la Nochevieja fuese el 30 de agosto. Así cantaríamos todos a coro al Dúo Dinámico, Mecano o AC/DC cocidos de champagne en las fiestas de la playa o el monte, dejando el 31 para la resaca y el 1 de septiembre a doblar el lomo, como un hombre de bien.
Pero como, de momento, parece que no va a ser, nos toca tirar de imaginación y buscar pequeños placeres que nos arranquen una sonrisa, un brindis y un mapa del tesoro.
Y aquí entran The Sepionets.
The Sepionets son una banda veterana de gastro-rock, aunque ellos se definen como freak-cover-albuferenc-rock, de Sedaví que pasan por el tamiz del valenciano los clásicos de rock de ayer, hoy y siempre, con letras divertidas que te arrancan una sonrisa. Tienen huevos, metiendo en la casilla de salida a Barón Rojo con un solo un piano, y se atreven con Bonnie Tyler, Bob Sinclair o una delirante narración de una paella dominical y la búsqueda desesperada de azafrán con la música de Plastic Bertrand y su 'Ça plane pour moi'. Tienen callo estos zumbados, en el buen sentido, de la música y se lo pasan teta encima del escenario, trasladando ese buen rollo a quienes se acercan a ver sus conciertos, cosa que es de agradecer, para los tiempos que corren.
Y sí. También arrastran a tías buenas. De esas que están de vuelta de todo y con un culo que merecen un monumento. Vive Dios que es verdad.
Así que, señoras y señores, vivan el mes del eterno lunes con una sonrisa, descubran pequeños placeres y su buen humor se lo agradecerá.
Aunque, si no le gusta ese plan, siempre pueden hacer como Green Day.
Bienvenidos de nuevo.
martes, 31 de enero de 2012
Gonzzalo, por Uzzhuaïa. Gira 2012
Las ganas de llorar son ganas de reír, gritando a Dios trece veces por minuto. Este inicio de estribillo saltaba por mi mente cuando puse los pies en la sala donde íbamos a disfrutar del inicio de la gira 2012 de Uzzhuaïa. Tenía claro que la persona que inspiró esas letras iba a estar muy presente en la noche, como no podía ser de otra forma, y era uno de los dos incentivos que hacían especial el concierto. Estamos en año nuevo, pero los malos vicios y las peores costumbres no nos abandonan y siguen estando en la lista de promesas a olvidar. Tardanza, propiciada por un refrigerio necesario y maravilloso a partes iguales, sobre todo por la bella compañía, no nos permiten escuchar nada más que la coda de los teloneros, Wicked Article, una desconsideración y lamento tardío porque suenan muy bien y haré los deberes para seguirlos, paladearlos y empaparme de su buen hacer. No en vano sus miembros tienen lustre y son parte de la leyenda roquera valenciana. Alzo mi copa para que sean Wonderful winners, que revienten allá donde vayan y que sean referencia. Barra. Cerveza, gintonic y el gran Adri, road manager de Los Perros del Boogie entre el público, con quien nos abrazamos y lamentamos el fin de la banda como tal. Carpe Diem, la vida sigue y seguro que el futuro va a ser bueno, desdiciendo a los punks ingleses.
martes, 3 de enero de 2012
Dosmildoce
¿Y qué hay tras el inicio del paseo? El planteamiento, nudo y desenlace de la uva, la ciudad de los tejados, más música, Pepe, Chemi, El Dos y otros chicos del montón, las Camper porque sí, con todo lo que significan, la niña de la Barceloneta, rock en teatros, teatros de rock, brindar siempre por los que no están presentes pero nunca ausentes, ese bendito y adictivo descubrimiento que es Formspring y sus duendes, The Sheenas, desgranar el secreto de Ozzy pasando las hojas mojando cualquiera de los dedos, sin Kindle ni ostías, reservarme los secretos de alcoba para mi pater de cabecera o para alguna Magdalena y así intentar mantener interesante estas entradas, saldar las deudas a mi favor, el nuevo trabajo de Los Perros del Boogie, las copas pendientes con Garaje Jack y descubrir qué situación será la que me permita u obligue a no estar donde dicen estar los demás. Sí un buen café con una generosa degustación de malteados, humo y risas sinceras que se alargan hasta la madrugada es mejor que uvas, tonadilleras catódicas y combinados de garrafa al toque de campana, ¿qué más da que nos adelantemos unas cuantas horas y le demos un día de más al nuevo?
lunes, 3 de enero de 2011
VEINTEONCE
Nuevas cifras. Buenos propósitos, mejores deseos y una aureola de falsa alegría y paz para el mundo. No es algo placentero para aquel que prefiere el gospel, igual que los grandes, a los peces en el río, y más si atronan antes de celebrar el cumpleaños de la Constitución y no se pulsa el off, hasta pasados los caballeros del GPS brillante del oro, incienso y mirra. La adopción de nuevas, y buenas, costumbres me libró de dar besos y abrazos faltos de virtud, por aquello de lo usados que lo están, junto con la palabra edulcorada las noches del 24 y del 31. La primera noche fue por puro placer y la segunda por griposa necesidad, pero me ofertaron un plan alternativo, catódico y casero muy agradable. Sobre todo el 31. Donde antes había traje de gala, carmín en la camisa y una resaca de campeonato ahora había manta, cena ligera, ibuprofeno, una buena copa de brandy y películas clásicas. Bueno, no se si los bailes de pandillero de un joven Travolta con tupé llega a la categoría de clásico para los puristas. Y tampoco tengo claro que compartir birras y bolos con El Nota, con Dylan marcando sus pasos en bata lo sea, pero si lo son las andanzas de Cary Grant, James Manson y Eva Marie Saint por el monte Rushmore en ‘Con la muerte en los talones’ y los zapeados con cantantes de ritmo chicle en las teles generalistas. Y con la mezcla de la droga regulada y la destilación en sangre del brandy, la gran pregunta. ¿Y ahora qué? ¿Seguimos igual o intentamos mejorar? La verdad es que no me ha ido mal este Veintediez. Música en directo, de la buena, viajes, nuevos lazos, paraísos, ensaimadas, muchos brindis, camaradería, sigo con nómina, nueva y mejorada emisora radio de cabecera, tic-tac en mi cabeza… Si, no ha estado mal, y no ha habido bajas en el once inicial ni en el resto de la plantilla, así que podemos darnos por satisfechos. Y encima el uno de enero, con ausencia de efectos secundarios alcohólicos, bastante tenía ya con los gripales, la lectura, la siesta con inverosímiles torsiones de cuello y, de nuevo, la tele de pago con sus programas. Pelos como escarpias, otra vez, con el gol de Iniesta y todo lo que significa, antes, durante y después de la volea, atracos perfectos a casinos, John Belushi haciendo reír a toda América en cada página mientras se muere por dentro entonando la verdadera balada triste de trompeta, dos o tres sms típicos y un par de llamadas repletas de cariño. Vale que quedan cosas pendientes. Torradas, Drach, noches mezcladas con mañanas de marzo, conciertos con el Gran Chemi y el Maestro Cortés, robarle besos a alguna Géminis, pedirle perdón por hacerlo, suplicar que me lo vuelva a dejar hacer y despertar del sueño, las cenizas del padre de Keith en negro sobre blanco, el perfeccionamiento del Bloody Mary, lo nuevo de Igor Paskual, el próximo e inminente pelotazo nacional de Uzzhuaïa, saltar desde donde las casas parecen fichas del Monopoly, perderme con buena compañía en alguna parte de cualquier sitio. No ando falto de tachones en mi lista. La seguiré ampliando, seguro, mientras en mi ipod, lo que algunos llaman cerebro, suena Robe y la filosofía de vida que entona con ‘Salir’. Echamos el cierre a estas primeras cuarenta y ocho horas ganando en el ultimo minuto con un gol en fuera de juego, y solo me viene a la mente aquello de ‘…yo, más humilde soy, y sólo quiero que la ola que surge del último suspiro de un segundo, me transporte mecido hasta el siguiente…’. ¡Feliz Veinteonce!








