Mostrando entradas con la etiqueta M-Clan. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta M-Clan. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de mayo de 2017

Cinco años de Montgorock.

blogger widgets


Resulta prácticamente imposible no comenzar con el topicazo de la correlación entre mayo, Xàbia y el rock en esta primera frase. Como aquello de las perlas de tus dientes. Sirva para pedir disculpas por adelantado ante el uso de trasnochado símil, pero se supone, si el cambio climático no dice lo contrario, que las tormentas primaverales pasan a ser un recuerdo y La Marina recibirá a los primeros turistas de la temporada a golpe de decibelio roquero y buena temperatura.
Porque para servidor, cuando mayo mayea de verdad es a partir de la segunda quincena. Se huele la cercanía de aquel cuarenta de refrán para mandar a paseo el sayo y las primeras cervezas y vinos asoman en terrazas de nueva adquisición, patrocinadas por la marca de moda. Y sí, se cambia de armario. Con todo lo que eso conlleva. Por no herir ninguna sensibilidad, digamos que, entre otras cosas, maldices tu escasa afición al ejercicio, abrazado al dolce far niente de barras, y mientes diciéndote que el año que viene no te pasa. Y ríes por dentro. Porque sabes que pasará.
Y queridos amigos, no hay nada mejor para dar la bienvenida a la primavera de verdad que ir a un festival. Y si ese festival huele a salitre, a pulpo seco y está cerca de donde Dacosta y Miquel con su Baret, tú has de ir al Montgorock Xàbia Festival.

Después del rotundo éxito del año pasado, el festival parece haber adoptado la cómoda velocidad de crucero que todos los que mostramos respeto a las profesiones que rodean a la música deseamos, para que la sonrisa sea la cara que más brille en todos. Lejos parecen quedar los problemas irrecuperables y el, todavía reciente, espaldarazo de la edición de 2016 provoca unas ganas de bailar, brincar y comer en el recinto de La Fontana, mientras el agradable sol te prepara para lo que va a venir.

El cartel no deja lugar a dudas que va a ser un fin de semana intensamente divertido. Solo repiten cartel con respecto al año pasado Los Zigarros, Gran Quivira y los putos Sexy Zebras por lo que monótono para los montgorockers no va a ser. Y también demuestra a las claras que se sigue buscando por parte de la organización el proporcionar nuevas experiencias musicales a los que se gasten la pasta, para no caer en la repetición que si impera en otros carteles. M-Clan, Leiva, La Fuga y Sidecars podrán ser los más conocidos para el gran público. Y principal reclamo, todo sea dicho. Pero si lees más abajo te encuentras con trallazos como los de Whisky Caravan, Aurora and The Bertrayers, Santero y los Muchachos, Geografies, Badlands (que banda, Dios mío) y el primer grande de Corazones Eléctricos, el nuevo proyecto de Pau Monteagudo, cantante de Uzzhuaia, Kako y Víctor, otra nueva buena banda en la ciudad de Valencia. Hay más, por supuesto, pero no pretenderás que te lo de todo mascadito y te fastidie la maravillosa sensación de descubrir una por una a todas las bandas que van a darlo todo en el festival de Xàbia, ¿no?

Y por si fuera poco el menú musical, dormir será de cobardes, ya que este año se introduce la novedad de los conciertos matinales en las dos mañanas del sábado y domingo. Gratuitos y en la playa de El Arenal, la organización propone rock para armonizar el aperitivo y volver a la ruleta rusa de brindis, baile y música. Y bueno, para que el solecito ilumine vuestras caras y así no parecer crápulas de serie B.

No hay motivo para la queja. Incluso aquello de masticar el polvo será un recuerdo por obra y gracia del césped artificial, otra de las novedades de esta edición. Podrán decir los puristas y los jóvenes de espíritu que un festival sin polvo no es un festival, pero es, en principio, un acierto, incluso para poder adoptar diversas posturas dignas del mejor Woodstock. Y creo que es una idea fantástica para poder disfrutar de otra de las novedades, el escenario JamStage, un homenaje velado a Chuck Berry capitaneado por Lovehunters Blues Band donde los artistas del cartel subirán para marcarse sus favoritas perversiones entre concierto y concierto de los escenarios principales.

Pero si hay un concepto que me fascina de este festival es la vertebración en diferentes áreas que van más allá de los chopocientos mil culos moviéndose sin parar. La conciencia con el entorno natural -aún está reciente el incendio del Montgó como para no estarlo-, con actuaciones en materia de medio ambiente a favor del Cap de Sant Antoni, la solidaridad con la Asociación de Personas con Autismo de Xàbia y con el Aula específica de Comunicación y Lenguaje del Colegio Público El Arenal de Xàbia, con una importante Fila 0 que estaría bien llenarla de cifras son solo algunas de las actuaciones satélites que beneficiarán a la comunidad xabienca, más allá de la música prácticamente sin parar en La Fontana, incluyendo la opción de tocar en el festival a los ganadores de los concursos de bandas emergentes, Happy Freuds y Indian Hawk.

En definitiva, el Montgorock Xàbia Festival está en la parrilla de salida. Y no se me ocurre otro lugar donde poder pasar un fin de semana con la familia, menores de 12 años, entrada gratis acompañados de un adulto. O para iniciar el camino de poder formar una, canallas.

PD: Sí sigues con dudas, el año pasado fue así.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

M-CLAN. VALENCIA, 1 DE DICIEMBRE DE 2012

blogger widgets


Hay una leyenda urbana flotando por el barrio de la Boca de Buenos Aires que habla que los habitantes de allí, a pesar de las penurias y pobreza de verdad, los domingos pensaban en voz alta 'que lindo levantarse por la mañana sabiendo que a la tarde juega Maradona'. Pues hará como un par de sábados, ya sabes ahora es moda hacer las crónicas como mínimo con una semana de retraso, fue lindo levantarse porque a la noche tocaba M-Clan. Y no es poca cosa viendo la que estaba, y está, cayendo, así, en general, que no es cosa de aburrirte.

A veces me gusta visualizar en mi mente, siempre que este pim-pam-pum de vida me lo permita, como va a ser el concierto. Pensaba, en una sala Roxy a tope, Noise, Mirror y todos los nombres que vendrán siempre serán postizos, y una puesta en escena similar a la de su anterior parada y fonda, con sección de vientos incluida. Pensé en una banda en periodo de ensamblaje, era la segunda fecha de la gira 'Arenas movedizas' y he de decir que mi futuro no está en la videncia, descontando lo del llenazo de la sala. Puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que 'The Bat-Twins' mote que me acabo de inventar para referirme a Tarque y Ricardo, como los Glimmer y los Toxic de los Stones y Aerosmith, son de lo mejor que existe hoy en día en el panorama nacional del rock. Sí, rock. Que no te engañen que asomen en las listas de radiofórmulas y especiales de teles, M-Clan es rock, y del bueno. Y no me vengas con chorradas de etiquetas, por el amor de Dios. Que estos tíos respetan y dignifican la profesión y se han presentado en su segunda casa con un show rodado, testado y perfectamente ensayado, a pesar de haber comenzado el día antes, con ganas, energía y pelea para demostrar que son de los mejores.

Ahora quizá debería darte un poco la brasa con la ristra de las canciones que sonaron. Pero no. Como me dijo mi amigo Alex, guitarrista de Uzzuhaïa, descubres los hilos de las marionetas y se pierde la magia. Así que solo cabe decir que los nuevos temas sonaron a la perfección, que 'Ritual' es perfecta en su ritmo y letra para un check-to-check con una dama, que 'Escucha mi voz' será parte de mi repertorio por muchos años, como lo sigue siendo 'Llamando a la Tierra', que Maggie aún está fresca y la gente adora a esa niña, que el maridaje de The Who con 'Pasos de equilibrista' me pone los pelos de punta y que, a pesar que pueda dar la sensación que su último trabajo es bastante triste por en lo que la temática de las letras se refiere, esta banda divierte y se divierte en el escenario. Además, me dispuse a disfrutar del concierto con los ojos bien abiertos, esperando que la memoria selectiva me guiara, he visto una luz, para construir estas líneas, sin notas, sin apuntes, sin nada, solo susurrando al oído las sugerencias y los temas que iban cayendo a mi bella acompañante, Chemi, yo SI digo que es mujer, a pesar del niñato enfarlopado de turno que se empeñaba en meterse en nuestra movida hasta que el codo de mujer recibido, sin querer, en la boca de su estómago tuvo un aliviante efecto tranquilizador.

¿Corta? Quizá, ¿Pobre? No lo creo. Esta crónica, mejor vivencia escrita, no pretende otra cosa que despertar el interés de manera discreta para que inviertas el tiempo que consideres necesario para poder ver a este pedazo de banda que, con dos guitarras, un bajo, una batería y, como mucho, una pandereta, te dan la mano al rocanrol del siglo XXI. 

Ya ves tú, que cosas, como toda la vida.

PD: Agradecido a Espacio de Música de El Corte Inglés por haber podido vivir este concierto de manera privilegiada gracias a su concurso.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Tutores del entretenimiento

blogger widgets


Pues que el negro ya no es tanto. O eso me parece a mí, a pesar del temazo de los Stones y la versionaca de M-Clan.

O que igual esto es como decía aquel del fútbol, un estado de ánimo.

Vale, que las cosas no están muy allá por culpa de los golfos apandadores de siempre. Pero la peña se mueve, se recicla, se adapta, se reinventa, se redecora... Y hay que estar. Me siguen, ¿no?
Sí quieres alimentar a un cerdito rosa con monedas, en Valencia lo tienes jodido. Cuando no es una sota, es un basto, es decir, hay jarana cultural y movidas a cascoporro. De esas de vinos, gintonics y mujeres con tacón, sonrisa y buena conversación. 
Que no todo va a ser cartas y catas de licores, vividor.
Y no te digo nada sí te pirra la mesa y el mantel. Cada vez se come mejor en la ciudad, adaptándose muchas cartas y lugares a los tiempos que corren, con una cantidad de pequeños secretos escondidos en Ruzafa, nuestro Soho, tal y como bautizó Nada Importa al barrio más molón de la city, que te hacen ser un manirroto pierdecasas sí no echas el freno, madaleno.
Pero el Miniteatro vale para usar el comodín de la noche del sábado como la excusa perfecta para levantar el culo del sofá.

Donde el tamaño no importa. No en el sofá, en el teatro.

Miniteatro es un proyecto de estos que nace por necesidad, por huir hacía adelante, ahora que parece ser que vuelven a correr, otra vez, malos tiempos para la lírica, con cierres de teatros y manifestaciones de dolor por un agonizante panorama para aquellos que crean sueños, personajes e historias.
Y los actores nos provocan, nos seducen, nos hacen reír y llorar. Nos arrancan cachitos de alma para que luego nos hagan pensar, recordar y tatuarnos el sentimiento. Dosis, pequeñas o grandes, pero un chute, al fin y al cabo. La puta vida, joder.

Y nos revuelve el alma para bien el artista, bien sea en el plato, en la escena o en un solo de guitarra.
Pues La Intensa Producciones nos ha metido una descarga en todo el centro de las pelotas. Una música que nos habla y nos cambia de color, creada por obra y gracia de Isabel Latorre, y que es un personaje más dentro de la obra 'Le tuteur d'amour', donde conversa con la mujer tejida por Belén Riquelme, actriz de las de antes y dramaturga en ciernes, llevándonos a un viaje por todos los estados pasados en una relación, desde la euforia después del polvo de su vida hasta el llanto del engaño.

Y aplausos. Y vino tinto. Y la letra muda con su sonrisa. Y el compromiso de comer arroz entre los arrozales.

En definitiva. Vivir.

viernes, 31 de agosto de 2012

Rock metido en un maletín brillante

blogger widgets

Aquí se habla de rocanrol.

También de mujeres, brindis y otras gaitas que mueven el mundo.

Decía que aquí se habla de rocanrol. De ese que huele mal, según ciertos anuncios que andan por ahí. Y que es mentira, el olor, por supuesto. A decir verdad, olerá igual de mal que cualquier aglomeración de gente adulta en constante movimiento.

Rocanrol, decía.

Bares, locales, bajos o antiguas fruterías han sido los reductos de la gente que ha sabido, querido o le han inculcado el vicio de esta música, que nació al mundo con Elvis, y que sigue vivita y coleando, por mucho que al cabrón de Lenny le dé por decir lo contrario.
La mala prensa, las radiofórmulas comerciales, o vete tú a saber qué, lo han reducido a locales, llamémosle selectos, con sibaritas del ritmo, humo y mujeres de tacón y raya en el ojo.
No es fácil maridar esto si no sabes lo que llevas entre manos. Y sí no lo sientes como tuyo, peligro.
Has de saber que manejas un producto clave en la humanidad, que ha movido conciencias, reventado muros de guerra fría y que ha traído miles de niños al mundo.

Y todo eso se merece un respeto.

Por lo que todo el respeto del mundo se merece el nuevo proyecto de rocanrol en Madrid, The Music Box Concerts & Club.
Abrirán el telón un martes de septiembre, ya saben, aquello de la contracorriente, con una superbanda, Hot Legs, es decir, el talento de M-Clan, Pereza, Rubia y Josu García.
Buen principio para un proyecto ambicioso que contará con la experiencia de un gran equipo capitaneado por Pepe Cortés y que seguro que va a zarandear el mapa de la escena rockera en la capital.
O sea, que existe un motivo más para brindar, charlar y esperar al Sol en las noches de Madrid.
Seguro que Pepe Risi vuelve, otra vez, a sonreir.

lunes, 7 de mayo de 2012

Leiva. Cuando te meta un gol.

blogger widgets



La noche tenía un buen traje. Asistir a un concierto, en los tiempos que corren, siempre es una bendición y motivo de fiesta y, en este caso, no iba a ser menos la cosa. Presentaba Miguel Conejo en Valencia su proyecto en solitario. Quizá este nombre no te suene mucho, así a bote pronto, pero te pongo sobre la pista diciendo que es uno de los músicos con más talento del país, reclamado por los mejores de los mejores, con más de diez años en escena y, como un hombre del Renacimiento, tocando todos los instrumentos, produciendo y pariendo todas las canciones de su proyecto en solitario, llamado Diciembre y que supone un paréntesis de giras, brindis y aplausos con su compadre Rubén Pozo. Tras comprobar con agrado y eterno agradecimiento que estamos en lista, buscamos el lugar correcto cercano a la mesa de sonido y a la barra y dejamos pasar el tiempo para disfrutar de Leiva y su banda reclutada para esta gira, bautizada como Leiband.
Llego pronto, lo que me permite poder detectar el ambiente que se respira antes de que el artista pise el escenario. He visto en los exteriores de la sala a niñas devorando sus bocadillos para entrar con tiempo y poder corear, suspirar y emocionarse con las letras de este trovador moderno, reclamado por grandes como Sabina y respetado por los profesionales de este país, muy por encima de que sus temas suenen en radiofórmulas y etiquetas molestas preconcebidas. De hecho, el que estén personas entre el público como el gran Carlos Tarque, con su económizada melena, y el entrenador de fútbol Jose Molina, dicen mucho de este artista. 
La cosa se hace esperar un poco, solo lo justo. En el escenario, todo listo, con el micro del cantante vestido con pañuelos al estilo del que usa Steven Tyler. Pienso en cómo estará el artista en estos momentos, ya que en más de una ocasión ha dicho que los nervios previos le hacen subirse por las paredes y ganas de salir corriendo muy lejos. Pregunto en la mesa de sonido la hora prevista y poco más tarde de las diez y media comienza a salir la banda, cerrando el desfile Leiva, vestido con una casaca que bien podía ser el botín de un asalto nocturno al museo del Sargento Pepper. Suenan las notas de Nunca Nadie y las chicas que agolpan las primeras pilas le hacen los coros a la perfección, consiguiendo la mueca canalla del cantante. Le sigue el requiebro futbolero-amoroso de Penalties, y la cosa no decaerá hasta el final del concierto. Está respaldado por un elenco de grandes músicos, y me gusta ver sección de vientos en los conciertos de rock. Ya me pareció un acierto en la gira de Para no ver el final de M-Clan y me sigue pareciéndolo esta noche.
El cantante nos da las gracias por el esfuerzo de sacar una entrada en estos tiempos que corren, lo que arranca los aplausos de la peña, mientras van cayendo los temas del disco en solitario, con algunos de Pereza, como si fuéramos unos animales, que en cualquier parte con un plástico nos vale. No va a ser cosa de destripar el repertorio canción por canción, sería como decirte que al final el asesino es el mayordomo, así que solo te cuento que los momentos altos son muchos, Como lo tienes tú maridada con Hey Jude, por poner un ejemplo, o el rescate de la versión del gran Joaquín, el Bob Dylan español según palabras de Leiva, de El caso de la rubia platino, mientras el Vis a Vis retoma el humedecimiento de aquellas partes que alguna vez fueron, o esperan ser, besadas con cariño. Cesar Pop toma las riendas con Ya no tengo Problemas, aparece como invitada la estrella de los tejados, lo más rocanrol de por aquí, ya sabes, de la que estábamos colgados y la sala se viene abajo. Es un verdadero himno, que me recuerda a muchas gentes del Foro, como no podría ser de otra forma. La banda se retira para solicitar los aplausos para los bises, que arrancan con algunos de la banda, como el bajista, con el torso desnudo desde hace tiempo a lo Red Hot Chilli Peppers, viviendo y gozando los últimos instantes. Despedida con conga rockera al son de Stay with me y sensación que la banda es una banda, pero sobre todo un grupo de amigos que disfrutan cada segundo que pasan en el escenario, cada momento vivido arriba, cada charla con el público, con los susurros a ellas, con los guiños cómplices a ellos. Y nosotros que nos alegramos por estos momentos. Que los vientos si nos traigan estos nudos en la garganta.

martes, 29 de noviembre de 2011

Nueve Tragos con Ariel

blogger widgets
En esta vida es cuestión de elegir. Puedes decidir cenar comida rápida de franquicia o disfrutar de una buena mesa y mejor mantel en Vuelve Carolina, por ejemplo. Puedes celebrar las victorias propias, o derrotas de tu enemigo, con alguna absurda combinación de especias y colores con alcohol, o dar buena cuenta y deleitar a tus papilas gustativas con un Isla de Jura, sin hielo, por supuesto. Y puedes salir de noche a cualquiera de los locales abiertos en la ciudad del Turia de sonido repetitivo y ritmo gaga, o puedes dejarte caer por un lugar lleno de historia, con rincones a la gran música que estuvo allí un día y no se marchará jamás, donde el saber hacer y profesionalidad de sus gentes te hacen sentir como en casa. Es decir, puedes salir, beber, el rollo de siempre o puedes ir al Nueve Tragos.
El Nueve tiene un encanto especial. Te reciben sus luces de neón y un coche de choque, de esos de la feria, del que luego averiguas su historia y te deja con la boca abierta. Perdón. Antes de las luces y el coche, primero te recibe el boss, el barman, el alma mater del local, Andrés Albert, don Andrés, un tipo con una bendita locura por la música de verdad, con gusto por el cine de antes, el buen vino, amigo de sus amigos y que destila rocanrol por todos los poros de su piel, al que un buen día se le ocurrió hacer de todo aquello, que bien podría ser su habitación adolescente, un local. Puedes darte una vuelta por sus paredes y ver fotos, algunas tatuadas con rubrica, de gentes como Carlos Segarra, Jaime Stinus, Burning, Jaime Urrutia o Carlos Tarque. Puedes ver el particular y personalísimo muro de la fama y reconocer a Leiva, Bunbury, o Igor Paskual, entre muchos más. Puedes pasar, de camino al fondo a la derecha, por la Plaza Elvis, con discos de oro de El Rey y un busto de la bella Marilyn, mientras Humphrey Bogart te vigila de cerca, flanqueado por dos hombres y un destino. Puedes imaginar que al espíritu de Dino alguien le ha chivado que hay un local con encanto en la tierra de las flores, de la luz y del amor y está comiéndole la oreja a una bella corista en este mismo momento. Y sigues paseando por sus paredes y ves chaquetas enmarcadas, un par, recuerdo. Una de ellas de Loquillo, que por algo es su sede oficial y está omnipresente en muros, imágenes y sonidos, aunque igual eso ya lo habías deducido por el nombre del local. Y si no era así, te lo digo. Nueve Tragos es la sede oficial en Valencia de Loquillo, lugar de reunión y encuentro de todos aquellos que alguna vez hemos vibrado o creado un pedacito de nuestra historia vital a ritmo de sus canciones.
Y como punto de ensamblaje entre el rock español y sus consumidores, esos que están fuera de las modas y que saben beber de las fuentes, algunas de ellas colgadas de la pared del local que te hablo, al bueno de Andrés no se le ocurre otra cosa que provocar a nuestros culos a salir y pasar noches o tardes en el Nueve. Bien con las meriendas y fiestas para pequeños rockeros, con la magia, con la emoción del balón valencianista o con conciertos íntimos llenos de delicatessen, savoir faire y soberbio catering. Y dentro de estos, ayer fue Igor Paskual y hoy es Ariel Rot.
No voy a definir a estas alturas quién es el señor Rot, creo que ser parte de dos de las mejores bandas de rock español que han viajado por el tiempo, como Tequila y Los Rodríguez, es más que suficiente, así que la ocasión merecía la pena. Amigos que te reciben con un abrazo y un gracias sincero, son más que suficientes. Una visita rápida para ver el montaje, sin las habituales mesas donde hemos pasado horas hablando con la Dama de Elda y Madame Blues acerca de historias del rock, y una cena rápida en el Yesterday, con buen vino y mejor atención por parte de sus dueños, son el prólogo perfecto para disfrutar de una leyenda viva y activa por mucho tiempo. Vemos la vida color de rosa echando 20 centavos en la ranura y empezamos a disfrutar.
Ariel viene a pelo, es decir, sin acompañamiento musical ni vocal. Lo flanquean dos guitarras, más la que tiene en la mano, y un teclado que seguro que a lo largo de la noche irán adquiriendo su debido protagonismo. Me sitúo en un lateral del escenario y asisto a una imagen que haría la delicia de una photo rock shooter como mi amiga María Bittersweet: Ariel Rot cobra vida desde el primer acorde, mientras impertérrito e inexpresivo, un Calamaro congelado en una foto asiste sin reacción alguna.
Van cayendo los temas, tienes el inexacto listado más abajo, cazado al vuelo como las primeras ediciones de la lista de premios del Sorteo de Navidad, mientras sonrío al pensar la suerte que tengo. El tipo que me ha acompañado por la carretera en mis viajes con destino a lugares mejores con su En directo mucho mejor está a escasos cinco metros, para mí y un centenar de personas, sin ningún atisbo ni mueca de estrella. El señor que sienta cátedra musical, con otro grande como Jaime Urrutia, una tarde a la semana por la radio, está haciendo un repaso a su reciente carrera en solitario. Y yo, en ese momento justo cuando cambia de guitarra y le canta a Felicidad, me acerco a la barra para que Sheila, que no acusa el cansancio y la rapidez con la que dejó esta misma tarde, y en tiempo record, de ser una peluquera para convertirse en una pin-up con los labios rojos como el fuego y sonrisa preciosa, me sirva una cerveza que me refresque al tomar mis primeras notas jeroglíficas apoyado junto al tirador.
Veo algunos flashes y me evado ligeramente de la música para ver las caras de la gente. Denotan satisfacción, nadie sale a fumar, buena señal para el artista. Cualquier hombre puede llegar a ser feliz con una mujer, con tal que no la ame, cita Ariel citando a Wilde. Buena introducción para que Te busqué y Sin saber que decir nos den paso a una bella canción, inédita pero cantada varias veces, La huesuda, a mil años luz de aquella flaca de jarabe.
Los seis grados de separación aparecen a la segunda cerveza, con Juani de Jérica, amiga común de familia mientras en la mesa desfilaban los millones del As de corazones, eso que nadie, incluido el propio Ariel, quiere que le pase a Andrés con su casa. El piano entra en escena, calentando los dedos con I will survive, pocas notas, no creas que nos va a dar esa rareza, para darle a los dedos con Una casa con tres balcones y Pólvora mojada. Nos estrena con la acústica un foxtrot, del que no pillo el nombre porque la diversión en la charla con Juani me distrae divinamente. Manos expertas y la versión tango de Hace calor dan paso a la presencia entre las manos de la última guitarra que falta por entrar en escena, heredera de las que tocó Chuck Berry, para afinarla con Una canción para La Magdalena de Sabina y lucirse con la divertida e italianesca Confesiones de un comedor de pizza, para después rendir homenaje a la Castellana y su bruma. El maestro nos despide con su Milonga a la que cerramos con una gran ovación y las ganas de más, quizá un baile de ilusiones que se quedará en eso, en un deseo pero con la satisfacción de haber vivido una bonita noche y poder compartir unos minutos con una parte importante del rock en español. Gracias Charly Garcia, gracias Rolling Stones, gracias Sergio Makaroff, gracias a todos aquellos que hacen de Ariel Rot un gran artista. Y gracias a todos los Andrés de este país, que luchan por el rock desde su trinchera y por sus clientes, que son más que amigos para ellos.

Ariel Rot. Nueve Tragos, Valencia, 24 de noviembre de 2011

ECHE 20 CENTAVOS EN LA RANURA
HISTORIA INCOMPLETA
ESPÍRITU DE VERTIGO
ADIÓS MUNDO CRUEL
FELICIDAD
TE BUSQUÉ
SIN SABER QUE DECIR
LA HUESUDA
LOS TIPOS DUROS NO BAILAN
LO SIENTO FRANK
…
AS DE CORAZONES
I WILL SURVIVE (intro) UNA CASA CON TRES BALCONES
POLVORA MOJADA
FOX-TROT (ESTRENO)
MANOS EXPERTAS
HACE CALOR (versión tango)
UNA CANCION PARA LA MAGDALENA (intro)
CONFESIONES DE UN COMEDOR DE PIZZA
BRUMA EN LA CASTELLANA
MILONGA DEL MARINERO Y EL CAPITÁN

martes, 25 de octubre de 2011

Los Perros del Boogie 2.0

blogger widgets
Siempre es un placer ver a los amigos, a los conocidos, a las groupies y a todos los personajes de la escena rock de Valencia, que está más fuerte que nunca. Y si la ocasión es ver en directo, probablemente por última vez en 2011, a Los Perros del Boogie, el que cenes poco y mal es un peaje a pagar de manera gustosa. Y llegar treinta minutos antes del inicio del concierto, una torpeza perfecta para degustar una de las apetecibles cervezas antes que el frio se instale en nuestros cuerpos y la humedad se tatúe en nuestros huesos. Podría haber estado en mil lugares distintos, viendo a Javier Vargas en la misma ciudad, dos barrios más para abajo, o en Rivas-Vaciamadrid con los hermanos de Frutas y Verduras y evaluando a Sparkle Gross, ojo con este grupo que va a dar que hablar en breve, o simplemente dar buena cuenta de mi videoteca clásica de los Hermanos Marx o Paul Newman, con un buen tinto como compañía. Pero no, estaba allí, en la sala El Loco para ver y disfrutar de una buena sesión de rocanrol. Y la noche estuvo al nivel esperado, como no podía ser de otra forma.
Ser de los primeros en pisar la sala, concretamente el quinto, sin contar a los que trabajan allí, te permite observar con más detenimiento con quien vas a compartir platea. Y bueno, aristocracia cultural a las primeras de cambio. El autor de ‘Arrugas’, Premio Nacional del Comic, Paco Roca, compartía barra y marca cervecera verde con el autor de esta crónica, aunque sin llevar su famoso pijama. Llegan los chicos. Veo y saludo a Gabrielle, David y Ovidi, que se disculpa por no hablar para estar en forma vocalmente. También estaban por allí Carlos Tarque y Carlos Raya, que a estas alturas no necesitan presentación y Pau Monteagudo, que tampoco la necesita pero que es el cantante de Uzzhuaïa y que me puso al día de un bonito concierto homenaje a Nirvana que se hará en breve. Y, por supuesto, La Leyenda y Sonia, con la que siempre es un placer reír, hablar y rajar de las niñatas tontas, más pendientes de sus estados en Facebook y Tuenti que de la música y las mínimas normas de corrección y educación. Y con tan ilustre compañía, calentando tímpanos con Sex Track, la banda de versiones que preparan el ambiente de manera muy correcta, y siendo advertido que iba a ser una noche de novedades, con el brillo del pañuelo en la cabeza de Beto y los acordes de Álvaro de En esta ciudad como inicio del concierto, la banda empieza a descolocarme.
¿Pero qué pasa aquí? ¿El jet lag no me deja escuchar bien y con potencia? Imposible, no he tomado un avión desde agosto. Miro a la cabina, y Carlos, el técnico de cabecera de LPDB, me dice por señas que no es cosa suya. Limitador de potencia de la sala. Con los vecinos hemos topado. Vale, hasta sin sonar alto, la banda suena bien pero ¿y esos nuevos tonos de Ovidi? ¿Tiene la gripe, no puede castigar la garganta y por eso no hablaba mucho? ¿Ha sido el saber hacer y los consejos sabios de Raya? No lo sé, tampoco me importa, me gusta esta nueva manera de cantar, salvo por no poder corear al mismo tiempo los temas que van cayendo, Una vela encendida, Solos ante el rocanrol, Una noche cualquiera y No necesito nada, antes de la primera sorpresa de la noche. Tarque sube a escena, nada nuevo, pero cantar la versión de Pappo, Rocanrol y fiebre sí es novedad, con una solvencia como solo puede hacerlo la mejor voz de rock de España y destilando el buen rollo que hay entre él y la banda valenciana. Caen más temas, Los delincuentes, la grabada a fuego Buscando una luz, eres grande Beto, alguna versión de rock clásico imprescindible y De nada sirve hacerse mayor con la voz de Paco Luna, al que descubrí el último concierto de Madame Blues en el Black Note, y que tiene el don de Cocker en su garganta. Comento con Cristo, no el de la religión, sino un amigo de correrías rockeras que me provocó un lapsus imperdonable propio de mi despiste, que estamos ante un nuevo grupo, mucho más maduro, más trabajado si cabe, pero con la misma ilusión que el primer día. Claro, solo hay que ver a La Leyenda dándolo todo y siendo el entertainer puro y duro. Suben The Sheenas para hacer los coros, en ese momento indefinido y disperso en el tiempo en que visito la barra y me quedo embobado de una morenita preciosa de ojos claros. Deberé pasar por el lugar aquel de ‘perdóneme padre, porque he pecado de pensamiento’ aunque sea al ritmo de American girl, o Ahora eres mía, primer bis que se une a Las guitarras del ayer y Las chicas del Roxy con la que finalizan el concierto entre aplausos, guiños, besos, abrazos y la sensación de haber visto una cosa irrepetible, única y poder presumir de haber compartido con ellos mesa, mantel, copas y confidencias en Zaragoza, Madrid, Valencia y Catarroja, por ese camino empedrado recorrido antes que el gran mundo y los que saben de esto los pusieran en la parrilla de lanzamiento al estrellato. Como diría la hija de Frank, estas botas estánhechas para caminar y un día de estos caminarán sobre tí. Ahora toca hibernar, crear, pulir y volver más fuertes que nunca. Los chicos están preparados para ello. Querido planeta azul, ante ustedes, y listos para quedarse para siempre y ser la pesadilla de todos los padres con hijas veinteañeras, Los Perros del Boogie.

martes, 23 de noviembre de 2010

M-CLAN. VALENCIA, 19 NOVIEMBRE 2010

blogger widgets
Se despereza la oferta de conciertos de calidad y cantidad en Valencia justo cuando a los valencianos más nos cuesta salir a la calle, en los primeros fríos que avisan el cambio de estación. E incluso hay momentos de saturación, porque no sé cuantas ciudades españolas son capaces de acoger en una misma noche en cuatro escenarios distintos a Bunbury, M-Clan, O’Funkillo y El Barrio que, aunque no esté entre mis preferencias, reconozco que revienta allá donde va. Vale, los dos últimos no eran en la capital propiamente dicha, pero no deja de ser un cartel espectacular para un viernes de noviembre. Y con lo que viene después, dos fechas más de Bunbury, Uzzhuaïa, Fito, Angelus Apartida, Love of Lesbian, Loquillo o Siniestro Total por poner algunos ejemplos, la oferta hasta final de año pide a gritos el anticipo de la paga extra de Navidad, el que tenga la suerte conservar la paga, o tomar la difícil decisión de decidir alimentar el cuerpo o el espíritu, por el abanico de estilos de rock que podrán escuchar todos aquellos nativos y visitantes de la provincia cuyos teléfonos fijos comienzan por 96. Si, y sería justo no obviarlos, existen otros conciertos, pero para eso ya están las grandes autopistas radiofónicas, y nosotros somos más de carreteras secundarias. Así que, de soslayo la cita a los danis, las julietas y, con el tópico de las cervezas previas a la entrada a la sala, flanqueados por los espíritus de Chemi y don Pepe, comprobamos que estamos en la lista y cumplimos la cita con Tarque y Ruipérez, o sea M-Clan.

No nos pondremos a jugar a las cifras, siempre fui un mal estadístico numérico, pero la sala Mirror estaba a reventar. Público joven pero cada vez menos, la huella del tiempo es así y mala cosa si no lo fuera, que empatizaron con Un buen momento en el lejano 95 y que han crecido y vivido con los ritmos y las letras de los murciélagos murcianos, hasta este Para no ver el final. Mientras buscamos nuestro lugar en la sala, libreta en mano y con el brebaje preparado por las chicas de la barra, comenzamos a degustar, del tirón, los tres primeros temas de su último trabajo en el mismo orden con una puesta en escena sin grandes alardes, sencilla y teniendo como principal baza el rock en crudo con toques setenteros y el saber hacer del cantante, la mejor voz masculina del panorama rock nacional, a mi modesto entender. Si no fuera porque estoy junto a un montón de gente, podría cerrar los ojos y trasladarme al salón de mi casa. Impecable sonido inicial, con un chorro de voz de Tarque envidiable y entregado a Valencia, a la que alenta vitoreando repetidas veces el nombre donde hoy van a poner una muesca más en su revolver. Toca, según listado, Llamando a la tierra y Maggie, despierta y el público comienza a sudar blues, rock y soul, mientras el ritmo de las barras va en aumento. Tarque, en un gran y sincero gesto, saluda y hace referencia a los valencianos Los Perros del Boggie, con Ovidi y Álvaro entre el publico. Me voy a dejar llevar, Inmigrante, con saxo, trompeta y trombón enriqueciendo el tema, Las calles están ardiendo y El viaje hacen acto de presencia, cuando mi vista se desliza hacia el corsé de una fan que me despista, trasladándome de nuevo al salón de mi casa mientras acierto a detectar las notas de Ahora, Hasta que se acostumbre a la oscuridad y Roto por dentro, embriagado por mi imaginario viaje extracorporal, del que vuelvo a las primeras notas de Carolina.

Carolina. Es un tema escuchado en miles de sitios, radios comerciales, bodas, karaokes, borracheras, declaraciones de amor… es decir, es nacionalmente universal. La puerta de entrada para conocer a M-Clan es el tema compuesto por Priscu y Tarque. Y la gente adora cantarla. Despierta buen rollo, te permite rodear a tu chica de la cintura por detrás y cantársela al oído, aunque se llame Lola o Esther. Por eso, me resultó chocante la manera de cantarla, con una nueva melodía que despistó al público. No digo que fuera mejor o peor, solo diferente, quizá una manera de readaptarla al estilo del repertorio y a la evolución del grupo y mostrar, una vez más, el prodigio vocal de Tarque. Antes de sonar Hasta la vista rock & roll, Tarque vuelve a reenganchar al público, con preguntas en español e inglés acerca de si están listos para el jodido rock & roll como si de un front-man anglosajón se tratase, ¿David Lee Roth? con anticipo de virtuosismo por parte de Priscu en la intro. Miedo nos obliga a buscar a nuestras chicas y a volver a sacar los mecheros, si no fuera porque ahora ya no se sacan mecheros en los conciertos, salvo para quemar cachimbas manuales. Y el final del concierto, bises aparte, vino con Pasos de equilibrista, donde Priscu, guitarra solista, se deja llevar por su vena blues, con punteos espectaculares y un sinfín de deslices de notas a través de su guitarra, que permiten enlazar el tema con en el Baba O’Riley de The Who, llegando al climax, al menos para algunos de los que estábamos allí.
Y usando el viejo truco del rock & roll, aquel de despedirse con la boca pequeña para luego volver a salir a escena, llegó el momento de la propina. Gracias por los días que vendrán y, sobre todo, Volando alto ponen a prueba el alto registro de voz de Tarque, superado otra vez, sin problemas, concluyendo la velada no queriendo ser el hijo del patrón con Quédate a dormir, una invitación irrechazable, con un especial protagonismo de la sección de viento y teniendo un final apoteósico, con el público rompiéndose las manos, agradeciendo de esa manera las dos horas de rock mediterráneo, pasado por la maquina del tiempo de los setenta con unas gotitas de tequila fronterizo, con la Credence flotando en el ambiente. Tuvimos tiempo después de poder pasar unos minutos con la banda en camerinos y comprobar la satisfacción por el concierto, juegan casi de locales por las fuertes conexiones que tienen con Valencia pese a ser murcianos de nacimiento y, nuestro momento fan de la noche, con fotos y autógrafos pusieron punto final.
Luego las ultimas palabras que se oyeron y se pueden reproducir fueron ‘Una cerveza en La Caverna y nos vamos’ Y así fue, porque el resto es materia reservada para las memorias. Y lo que pasa en La Caverna, se quedará allí para siempre. Es lo que tiene ser un antihéroe, que nadie nos trata de usted.