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miércoles, 10 de mayo de 2017

Cinco años de Montgorock.

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Resulta prácticamente imposible no comenzar con el topicazo de la correlación entre mayo, Xàbia y el rock en esta primera frase. Como aquello de las perlas de tus dientes. Sirva para pedir disculpas por adelantado ante el uso de trasnochado símil, pero se supone, si el cambio climático no dice lo contrario, que las tormentas primaverales pasan a ser un recuerdo y La Marina recibirá a los primeros turistas de la temporada a golpe de decibelio roquero y buena temperatura.
Porque para servidor, cuando mayo mayea de verdad es a partir de la segunda quincena. Se huele la cercanía de aquel cuarenta de refrán para mandar a paseo el sayo y las primeras cervezas y vinos asoman en terrazas de nueva adquisición, patrocinadas por la marca de moda. Y sí, se cambia de armario. Con todo lo que eso conlleva. Por no herir ninguna sensibilidad, digamos que, entre otras cosas, maldices tu escasa afición al ejercicio, abrazado al dolce far niente de barras, y mientes diciéndote que el año que viene no te pasa. Y ríes por dentro. Porque sabes que pasará.
Y queridos amigos, no hay nada mejor para dar la bienvenida a la primavera de verdad que ir a un festival. Y si ese festival huele a salitre, a pulpo seco y está cerca de donde Dacosta y Miquel con su Baret, tú has de ir al Montgorock Xàbia Festival.

Después del rotundo éxito del año pasado, el festival parece haber adoptado la cómoda velocidad de crucero que todos los que mostramos respeto a las profesiones que rodean a la música deseamos, para que la sonrisa sea la cara que más brille en todos. Lejos parecen quedar los problemas irrecuperables y el, todavía reciente, espaldarazo de la edición de 2016 provoca unas ganas de bailar, brincar y comer en el recinto de La Fontana, mientras el agradable sol te prepara para lo que va a venir.

El cartel no deja lugar a dudas que va a ser un fin de semana intensamente divertido. Solo repiten cartel con respecto al año pasado Los Zigarros, Gran Quivira y los putos Sexy Zebras por lo que monótono para los montgorockers no va a ser. Y también demuestra a las claras que se sigue buscando por parte de la organización el proporcionar nuevas experiencias musicales a los que se gasten la pasta, para no caer en la repetición que si impera en otros carteles. M-Clan, Leiva, La Fuga y Sidecars podrán ser los más conocidos para el gran público. Y principal reclamo, todo sea dicho. Pero si lees más abajo te encuentras con trallazos como los de Whisky Caravan, Aurora and The Bertrayers, Santero y los Muchachos, Geografies, Badlands (que banda, Dios mío) y el primer grande de Corazones Eléctricos, el nuevo proyecto de Pau Monteagudo, cantante de Uzzhuaia, Kako y Víctor, otra nueva buena banda en la ciudad de Valencia. Hay más, por supuesto, pero no pretenderás que te lo de todo mascadito y te fastidie la maravillosa sensación de descubrir una por una a todas las bandas que van a darlo todo en el festival de Xàbia, ¿no?

Y por si fuera poco el menú musical, dormir será de cobardes, ya que este año se introduce la novedad de los conciertos matinales en las dos mañanas del sábado y domingo. Gratuitos y en la playa de El Arenal, la organización propone rock para armonizar el aperitivo y volver a la ruleta rusa de brindis, baile y música. Y bueno, para que el solecito ilumine vuestras caras y así no parecer crápulas de serie B.

No hay motivo para la queja. Incluso aquello de masticar el polvo será un recuerdo por obra y gracia del césped artificial, otra de las novedades de esta edición. Podrán decir los puristas y los jóvenes de espíritu que un festival sin polvo no es un festival, pero es, en principio, un acierto, incluso para poder adoptar diversas posturas dignas del mejor Woodstock. Y creo que es una idea fantástica para poder disfrutar de otra de las novedades, el escenario JamStage, un homenaje velado a Chuck Berry capitaneado por Lovehunters Blues Band donde los artistas del cartel subirán para marcarse sus favoritas perversiones entre concierto y concierto de los escenarios principales.

Pero si hay un concepto que me fascina de este festival es la vertebración en diferentes áreas que van más allá de los chopocientos mil culos moviéndose sin parar. La conciencia con el entorno natural -aún está reciente el incendio del Montgó como para no estarlo-, con actuaciones en materia de medio ambiente a favor del Cap de Sant Antoni, la solidaridad con la Asociación de Personas con Autismo de Xàbia y con el Aula específica de Comunicación y Lenguaje del Colegio Público El Arenal de Xàbia, con una importante Fila 0 que estaría bien llenarla de cifras son solo algunas de las actuaciones satélites que beneficiarán a la comunidad xabienca, más allá de la música prácticamente sin parar en La Fontana, incluyendo la opción de tocar en el festival a los ganadores de los concursos de bandas emergentes, Happy Freuds y Indian Hawk.

En definitiva, el Montgorock Xàbia Festival está en la parrilla de salida. Y no se me ocurre otro lugar donde poder pasar un fin de semana con la familia, menores de 12 años, entrada gratis acompañados de un adulto. O para iniciar el camino de poder formar una, canallas.

PD: Sí sigues con dudas, el año pasado fue así.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Solidaridad y rocanrol.

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Damas y caballeros, he aquí una entrada navideña.

En julio de 1986, Bob Geldof, actor y músico irlandés, promovió "Live Aid", unos macroconciertos de forma simultánea en Londres y Filadelfia para recaudar fondos que paliaran la hambruna en Etiopia y Somalia, provocada por una gran sequía entre 1983 y 1985. Fue un gran momento del rock mundial en particular y de la música en general, logrando un éxito sin precedentes al contar con las grandes estrellas del panorama musical anglosajón. Probablemente desde ese mismo momento, los músicos tomaron conciencia del poder que pueden llegar a tener para movilizar por causas solidarias a las masas, y quien sabe, quizá el activismo de Bono, presente con U2 en Wembley, pueda comenzar desde esa fecha.

Lo bien cierto es que se abrió una puerta a iniciativas de este tipo, con cualquier causa que se precie. El activismo solidario mezclado con la música funciona y si, vale, se recaudan fondos, pero el espectáculo ofrecido también es bueno y las audiencias o las cuotas de pantalla no dejan de ser beneficiosas para los de casi siempre.

Luego tenemos la otra opción, la de no hacer ruido, trabajar sordamente y conseguir un beneficio local, con igual o más valor que el que puedan recibir en África Oriental o donde se necesite la ayuda. De ahí que sea menester mostrar dos iniciativas solidarias que me han llegado a la patata y un macroconcierto para mover el culo a base de bien que se harán en Valencia en los próximos días de luces de colores. Así que allá van:

Como quien no quiere la cosa, Vanessa Supertramp se levantó una mañana y creo un grupo en las redes para hacer un calendario benéfico con los rockeros y las rockeras de la ciudad con más o menos ropa, sin otra pretensión que recaudar pasta para alguna asociación de estas que no tienen a grandes estrellas entre sus embajadores pero que, con su día a día, hacen mejor y más humana la existencia de las personas sin hogar o a los que la vida les ha desplumado con cartas marcadas. La respuesta ha sido demoledora. Trabajando por amor al arte ha movilizado a músicos, fotógrafos, artistas y aficionados al rock que van a aportar su granito de arena para echar un cable a la Casa de la Caridad y a 'Amigos de la calle', prestando su imagen para tan bonito fin. La iniciativa se va a coronar con un concierto el domingo 29 en formato acústico en Experience Rock Bar donde se podrá hacer entrega de mantas, ropa juguetes o calor humano para coronar esta propuesta que ha movilizado en tan poco tiempo a toda la red de la escena local. Puedes seguir la evolución de la criatura aquí.

Andrés Albert, amo y señor del Nueve Tragos, es un hombre de bien. Aparte de hacer de guía de este que escribe sobre los caldos de su tierra y degustarlos con placer y buena conversación, puede ser uno de los pocos hosteleros profesionales que se merecen ser nombrados como tal, es un tío observador. Y cerca de su casa pudo detectar la ayuda que precisaba una familia de esas de noticias, carne de deshaucio o de página de sucesos. De esas que los cabrones dicen que vivían por encima de sus posibilidades sin apretarles lo más mínimo el nudo de la corbata al soltarlo. Y, ni corto ni perezoso, empezó a recoger alimentos para ellos. Y otra vez lo ha conseguido. Creo recordar que anda ya por el séptimo envío gracias a la parroquia del Nueve, que es también para quitarse el sombrero.

Dos éxitos sin luces ni reportajes. Que esa es otra. No se a que se dedican las redacciones locales que no buscan las historias como estas y que quizá tú no tengas constancia de ellas hasta ahora, que lo has leído aquí.

Y de propina un concierto de tacón y punta.
Si has estado en los conciertos de Los Perros del Boogie habrán reparado en uno de sus pipas, Adri. Un tipo rápido y ágil como una anguila que se mueve con la precisión de un relojero suizo por el escenario entre cables y amplis para conseguir que la banda se preocupe solo del mero hecho de tocar y que no les falte ni una cuerda, ni un trago frío o el teléfono de la morena con ojos de viciosa de la segunda fila. Pues este caballero se ha permitido el pequeño lujo de movilizar a sus colegas del mundillo, tiene una empresa de servicios de transporte para conciertos y movidas similares, llamada Rock Runner, y los ha conseguido juntar para hacer un fiestón temático en torno a AC/DC. Para ello ha contado con la inestimable colaboración de Ángel Vela, new kid de LPDB y que ya hicieron algo parecido el año pasado con algo similar dedicado a los chicos de Liverpool, The Beatles. La cita es el sábado 21 en Wah-Wah y la noche promete ser un largo camino hacía arriba si tu quieres rocanrol.

No está mal para ser una entrada navideña. ¿O esperabas otra cosa? Pues Billy Mack te había dado una pista.