martes, 5 de noviembre de 2013

Chemi Sánchez. Es lo que hay.



Pido disculpas. En teoría yo aquí tenía que hablar un poquito de juerga y Rock & Roll -en la cuestión del sexo tanto Armario Desordenado como un servidor seguimos siendo un par de caballeros gilipollas, que no gilipollas caballeros-, pero, como siempre, las teclas me acaban conduciendo sin remedio hacia mi tema favorito: yo mismo. Yo esto, yo aquello y qué guay soy, ¿no? Pido disculpas pero es lo que hay. ¿Qué mejor forma de no equivocarte demasiado que usar el tema que mejor se conoce? Es el tercer escrito, pero hagamos una presentación como mandan los cánones.
Chemi es de José Miguel. Sí, soy consciente que a much@s este nombre les sonará un poco amariconado, pero si Chema es de José María, Chemi es de José Miguel. Es mi nombre y tengo que respetarlo, pero está visto que en el deporte de rebautizar a la gente soy un blanco fácil: me han llamado de todo. A pesar de todo ello, no vacilaré en corregirte cada vez. Gracias a mis padres por joderme la vida, por cierto.
De Chemi a Chema; conocí al Peris una noche en Madrid. El día sería un viernes y el motivo sería Rock & Roll, pero lo que recuerdo sin ningún problema es el lugar, porque muy pocos sitios me parecen más apropiados para conocer a un grande como él que el Museo del Jamón de la calle Atocha: una de esas sedes de la franquicia que aún no se conocen los turistas y quedan por tanto reservadas a los crápulas del Foro y la gente con buen olfato. Cañas a un pavo, algo suave para picar y la conversación pronto fluyó sin problema. Han pasado ya años, pero recuerdo un claro pensamiento en mi mente: ¿de dónde coño ha salido este tío?
Que el Sr. Peris y yo nos hiciéramos amigos a las primeras de cambio se debe a que los dos amamos hablar por los codos, escuchar para reír, el cachondeo, apoyarnos en una barra, las mujeres y bailar un rocanrol (además de ser jodidamente guapos, claro). Y estas cosas que amamos las amamos de verdad, porque no entendemos la palabra ‘amar’ de otra manera. El sibaritismo se extiende por muchos sitios así que da gusto encontrarte con gente auténtica, sin pose, con gustos sencillos y a la que no le da por imponerte su criterio basándose en sus conocimientos. Cuanta más música conozco, más desconozco. Y cuanto más conozco a Peris, más le quiero. Una cerveza y luego otra, y muchas visitas pendientes a Levante.
El Refugio es un local madrileño que respira rock por los cuatro costados: pequeño pero matón y que abre hasta las mil. Allí se va a beber cerveza y a aprender música. En sus paredes no falta ni uno de nuestros mitos y en la tele se pinchan sin pausa delicias de las buenas aún difíciles de encontrar en el youtube. Obligatorio después de un concierto. Fue allí donde acabamos y fue entonces cuando se selló la noche con flores para todas, y el inicio de una bonita amistad. En esas aparecieron los teloneros (o músicos o pipas, no recuerdo) de los GNR (esa gira con sólo Axl Rose y muchas más de arena que de cal), y no les sacamos unas entradas para el bolo porque no quisimos. Estando con gente así no me vendo tan barato ni de coña. Ni tan caro: Si Mick Jagger hubiera entrado esa noche en El Refugio habría sido él quien se hubiera acercado a nosotros, a ver si le ajuntábamos….
Lo siento por el dueño de este Armario. Sé que le jode la vaselina pero una vez más: Es lo que hay. 

1 comentario:

  1. Anónimo23:40

    Hola José Miguel, ¿ o deberia llamarte Chemi? A ver si nos presenta el Chema¿ o deberia llamarle Sr Peris? A mi me gusta llamarle Peris Raga José María, porque así escuché su nombre por primera vez allá por el 89. ¿Y sabes muchacho? no me vas a creer, a mi también me pareció grande a las primeras de cambio. Un saludo de Pepe el rocker, los amigos de mis amigos son mis amigos. salud.

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