lunes, 11 de noviembre de 2013

Alicia Álvarez. El título, como siempre, al final. (II)


(Instrucciones de uso: escucha esto mientras lees esta entrada.)
Toda la tarde estuvo preparando una tarta y la cocina rebosaba de aromas y cacharros. Un bizcocho crecía en el horno, esponjoso. Lo sacó con cuidado, dejó que se enfriase, untó el mascarpone, muy batido, en su interior. Probó una de las láminas de chocolate que, al fin, había conseguido hacer y cerró los ojos…. Entre dulce y amargo, el sabor se extendió hasta sus fosas nasales y le hizo salivar de inmediato. Recordaba el chocolate hecho en la cocina de carbón de su abuela, ella intentando meter la cuchara de madera para probar, la yaya haciendo como que no miraba…. Sonrió mientras vestía por fuera el bizcocho con la crema de vainilla de color tenue y lo forraba después con las láminas. Se volvió cuando terminó el disco y decidió volver a ponerlo, la voz de Malia, pastosa y cálida sobrevoló de nuevo su cabeza, algo manchada de azúcar. Se mordió el labio… salió a la terraza, había anochecido, debía darse prisa, se guió casi por el olor y cogió unas hojas de hierbabuena…. Buena mezcla. Rió en alto al recapacitar en lo extraño de la situación, pero le divertía y, en realidad, no era tan raro…. no para ella. Tachó alegremente la fecha en el calendario de la pared, 9 de noviembre, puso un pequeño mantel, la tarta, la bebida casi traslúcida y encendió el ordenador.
CUMPLEAÑOS AQUÍ Y ALLÍ.

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