Me llamo Maika, así como se
escribe. Y es un hipocorístico de Maria del Carmen, voz a la que no responderé
si no es delante de un tribunal. Tengo más de 25 años, al menos así lo
recuerdo, y he vivido en el oropel de las grandes marcas, vendiendo trapitos y
cositas de esas marcas indecentemente caras a todos aquellos que se pueden
imaginar. He salido en revistas, he hecho revistas, y lo cambié todo por una
calidad de vida que disfruto hasta el límite con mi familia y mis amigos. Como
dice aquel de la tele, valgo más por lo que callo que por lo que hablo y tengo
el don de calar a las personas a la primera mirada. No me busquen en Twitter
porque no estoy, ni lo entiendo, aunque nunca es tarde para aprender y en
Facebook soy más espectadora que actriz. Y aparezco aquí porque la persistencia
de mi pareja es como la gota malaya, lenta pero eficaz y me dijo que mis
pensamientos deberían tener un espacio en este blog. No esperen mucha actividad
de momento, escribo como siento y hay veces que sale y hay veces que no. Pero
confío que les gusten las cosas que pueda plasmar aquí, que igual pueden ser
letras como dibujos.
Y sí no les gusta, también
les digo que me da igual. Que hay vida y barras de bar muy bonitas fuera de la
pantalla.
En cualquier caso, encantados de recibirles.


