martes, 7 de agosto de 2012
Maxitweets. Agosto, o el dolce far niente.
miércoles, 18 de abril de 2012
Maxitweets. El agua moja, el cielo es azul y las mujeres mienten
martes, 14 de febrero de 2012
Maxitweets. Desayunos de sábado.

El viernes era eterno o, al menos, eso deseaba yo. Intentaba prolongar, con últimas copas de las que siempre viene una más detrás, lo más posible el cambio al siguiente día de la semana. Nuestro día. Con nuestros rituales. Un zumbido suave del reloj a la hora que la primera edición llega al kiosco. Con sigilo salir de la cama, sin despertarte, a la calle, cruzar de acera y tener la prensa y el dulce, para volver a taparme a tu lado. Nuestra prensa. Tinta impresa y bollería recién hecha, para que el olor a mantequilla horneada nos vuelva a despertar a la hora que sea. Y solo en ese momento, después de que me sonrías aún adormecida, decir buenos días, aunque sean tardes, a golpe de mordisco crujiente, llenándolo todo de migas. Y qué. Es sábado. Tú la revista, yo el periódico. Y luego, al revés, comentando la jugada y hablar que, a veces, es mejor no salir de la cama. Nuestra cama.
Hoy no hubo zumbido. No hizo falta. Todavía caminaba, tras andar con la luna a esa misma hora en la que tu vientre me sabe a pan. Y buenos días al desayuno y a la prensa, aunque para mí sean noches. Y no querer llegar allí. Al dormitorio. No querer verla sin deshacer. A la cama. Y recordar las curvas de tu espalda desnuda, mientras hago el amor aunque no estés. A ti.
Odio estos sábados. Ya quiero que sea lunes y ver a todos con cara de, mientras yo sonrió esperando a que llegue tu tren, deseando que sea, otra vez, un sábado de verdad.
viernes, 2 de septiembre de 2011
Maxitweets, despiértame cuando septiembre finalice
miércoles, 10 de agosto de 2011
Maxitweets, 10 agosto 2011
miércoles, 1 de junio de 2011
Maxitweets. Leonard Cohen y Pretty Woman
Y segunda, el bohemio canadiense elevado a príncipe. Bueno, más bien a premio de príncipe. El tipo raro, flacucho, fumador, fotogénico hasta decir basta y con voz ronca macerada por buenos licores de malta, o lo que cojones beba que no será agua con gas, poeta antes que músico, seguro, y que, inspirado en lo corriente que era, y es, Dylan, se tiró al ruedo de cantar. Y cantó. Como nadie. Aunque se mire al ombligo mientras lo haga (¿o ese fue Dylan?). Y sin verlo ni leerlo, viene el pelotazo del tío Leonard en España. Los guays se llenaran la boca y presumirán de sus vinilos y de las veces que lo han visto en lugares exóticos como París, Luxemburgo o la Extremadura profunda, al mismo tiempo que agradecerán con la boca pequeña el reconocimiento, y será trending topic de los molones y tema de tertulia en las acampadas de las plazas de nuestras ciudades. Y pasaremos una semana más en este país, reconociendo a poetas, millonarios sin escrúpulos, pero con corazoncito, y putas. Real como la vida misma.
domingo, 29 de mayo de 2011
Maxitweets. Un domingo casi cualquiera
No le eran muy populares los domingos. No llegaban a ser tan apestados como los lunes de carnaval laboral, pero la sensación que se le acababa el recreo, salpimentado por el cobro de algún tipo de exceso de gato, le generaban la angustia del novio con el nudo de la corbata, cuando no está del todo seguro de decir el monosílabo correcto que le marca el alma. Recordaba, residualmente, algunos domingos divertidos, sobre todo aquellos que eran prolongación del sábado, salvo por el cambio de la Luna por el Sol, o los que venían con retozar de sábanas caducas y un desayuno rápido para evitar preguntas incomodas, y este pasado, con el cierre de una puerta para siempre y el indulto de aquella camiseta que alguna vez lucieron unos hombros equivocados de mujer. Unas páginas de los dominicales de la prensa, el aperitivo madrileño y, con suerte, alguna cara bonita en la que poder inspirarse para contar mentiras, ahora que iba despacio. La invasión de su barra por parte de comensales temporales de comuniones, con faldas cortas carentes de estilo y pendientes de falsos brillantes donde antes había pecas, le malhumoró un poco. Se hace mayor, musitó mientras sorbía un trago de cerveza helada. Se acordó de una sonrisa, angelical, baturra y cercana, a la vez que lejana. Pensó en llamar, incluso en mandarle un mensaje para bailar bajo la lluvia el día que aparezca, pero la sensatez le recomendó seguir con la lectura y volver a casa con el botín que había ido a buscar en su barra: unas notas en servilletas para un texto, una brisa de Sol y un poco más de popularidad para estos domingos. Mañana será un lunes menos.
lunes, 18 de abril de 2011
Maxitweets. Semana de Pasión.
martes, 1 de febrero de 2011
Maxitweet. 1 febrero 2011
Me asomo a la ventana. Bueno, a las dos que tengo y uso. La primera me devuelve un frío que hace plantearse el darse media vuelta en la cama y cortarle la lengua al teléfono. La segunda, una vez descartada la idea de vegetar y que a mí me las traigan, con eso de la revisión de la prensa y las infinitas maneras de recibir la información, con redes sociales, portales y portadas. Hágase rico, apueste por el que tiene pinta de perdedor, maletines que llevan drogas con tías que actúan sin dilemas de vestuario en la fiesta de la estrella de la tele del momento, el Niño cambia los Beatles por The Clash y los nietos de las momias hartos de permanecer quietos como sus abuelos. Y en esas estamos, cuando aparece Ricitos de Oro con su herramienta multimedia. Y como me pasaría a mí si pusieran en mis manos al Chelsea o al Real Madrid, se armó el belén. O la pirámide, más bien. A saber. Como diría un castizo periodista de los de antes, corrieron chorros de tinta. Pero en este caso, de tweets, retweets, menéames y demás. La gente puede ser muy cabrona. Pero con sorna. Pero relativizar el problema egipcio a que hay menos gente en las pirámides, es pintar con trazo grueso. Alguna vez lo he dicho, escuchar música fuera del circuito fácil y habitual es síntoma de cultura. Hacerla desde dentro no parece, por las pruebas remitidas, bueno para la higiene mental de uno.


