viernes, 5 de julio de 2019

La presentación que nunca falla.

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Nunca falla. Con más o menos pomposidad estas cosas del fútbol moderno son la cita inexcusable del verano. Donde antes había trofeos veraniegos, ahora hay presentación de camisetas. La fanfarria puede ser mayor o menor, en directo o virtual, pero no hay inicio de pretemporada sin presentación de camisetas. Ya saben, hay que hacer sonar la caja registradora. Si la memoria no me falla, hubo años donde la presentación de camisetas coincidía con el primer fichaje. La típica foto sujetando la camiseta que era la nueva de la temporada, con modificaciones mínimas o incluso sin ellas y a correr. Que de eso se trataba. Correr y sudar la camiseta. Que sería más o menos bonita dependiendo de los éxitos o fracasos que se consiguieran.

Secretismo. Falsas filtraciones interesadas. Incluso un director de marketing con la camiseta fake presentando las camisetas de verdad. Todo vale en esta era de información superlativa, exagerada. Y, por supuesto, nunca hay unanimidad. Que si parecen pijamas, que la marca tal sí que molaba, que son copias de lo que lleva tal equipo que cobra más y varias disertaciones que nos convierten en refunfuñadores oficiales desde nuestros sofás. Y miramos hacia atrás con nostalgia. A Rasán, Ressy o Luanvi, cuando éramos jóvenes. A senyeras deconstruidas a partir del hombro o caídas en franja. Buscando, sin decirlo, aquella nostalgia de la final de copa de Kempes y Carrete.

Ahora se vuelve a vestir Puma, tras el paso por Adidas. Dos marcas alemanas con un principio común, que se separaron por lo de siempre. Con Puma se retiró Arias, Don Ricardo. Con la misma marca se puso por penúltima vez Kempes la camiseta del Valencia CF, en su partido homenaje, compitiendo en goles con Romário. En aquella época se jugaba bonito pero poco más si medimos la cosa por títulos, con Guus en el banquillo y su lucha contra el juego feo y los nazis. Desde ya se abre una nueva dimensión para el valencianismo. Parece que estos alemanes muestran más cariño que sus primos, con cuidadas campañas de marketing que pretenden contar una historia, que es la propia historia del club y su ciudad. Las camisetas, como en botica, para gustos colores. Nada de eso va a cambiar. Si no nos pusimos de acuerdo con Fernando y Arroyo, o con Parejo, no vamos a ser unánimes con los diseños de las equipaciones. Ni que fuéramos ingleses.

Al final, el debate queda para eso, para nada. Lanzamos al mundo la opinión personal como el que planta un árbol cuando no es más que un garabato en una pizarra que se borra casi al instante. La militancia, ya hace tiempo que no se usa esa palabra, te impulsa a comprar todo aquello que lleve el escudo del murciélago. Servidor cargó la del Centenario dorada, por aquello del talismán copero y fecha extraordinaria. Y alguna de Luanvi por casa habrá, de las finales del 99 en adelante. Antracita, creo recordar. Que no supimos hasta aquel día que era un color. Poco dado al merchan de camisetas que es uno. Más de libros, puestos a elegir. Pero, sin duda, Puma ha comenzado con buen pie su segunda etapa en el Valencia CF. Esperemos que, al final de todo, pasen a la historia. Entonces serán de las más bonitas, sin duda.   

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