miércoles, 12 de febrero de 2014

Chemi Sánchez. Obsesión.



Hoy me veo en la obligación de escribir sobre lo que le ha pasado a la familia de Paco González: un famoso locutor de radio del que se enamora una de sus fans, y ante la impotencia de ésta de ver al amor de su vida atado por una familia, la decisión de asesinar a la otra parte del contrato. Una "Atracción Fatal" made in Spain sin nada que envidiar a la inquietante película de Michael Douglas y Glenn Close. Lo que estás leyendo no se trata de un arrebato de oportunismo recurriendo al treding topic fácil, sino de un caso que me ha tocado especialmente la fibra. Ahora verás por qué.

Paco González es uno de los periodistas deportivos más importantes de este país; entre otras cosas el tipo al que nadie oyó cantar en directo el gol que hizo a España campeona del mundo de fútbol -aunque hayamos escuchado esa narración mil veces en diferido-, por lo que es partícipe de un momento de felicidad para muchos. El director del programa Tiempo de Juego de la COPE (antes de Carrusel Deportivo en la SER) alegra junto al resto de su equipo las tardes a mucha gente. Doy fe. Estuve años trabajando sábados y domingos, y cuando su compañero Pepe Domingo Castaño me decía ‘¡¡Hola, hola!!’ el efecto era mejor que el de cualquier café.

Soy un enamorado de la radio. Me iba a dormir muchos días escuchando las historias cotidianas de los oyentes y la buena música de La Gramola (Joaquín Guzmán), despertaba riendo con Gomaespuma y La Jungla, permitía que Rafa Escalada me vendiese sus conservas y por mucho que se las dé de listo Buenafuente, Bernardo era el que más molaba cuando El Terrat era un dúo radiofónico. Pese a ser el medio más defenestrado, la radio sigue siendo mágica, porque existe un vínculo especial entre los locutores y sus oyentes. ¿La razón? La radio que escuchas parece que está hecha especialmente para ti. Te acompaña en el autobús, mientras estudias, mientras trabajas, mientras corres, mientras te despiertas, mientras duermes, en medio de un atasco… Y te habla directamente a ti (regla básica en radio: usar la segunda persona del singular). Es por tanto fácil que al oyente se le despierte cierto sentido de posesión sobre la persona a la que admira, porque se abre la intimidad y la confianza. Piensa que hay aparatos de radio especiales para la ducha. La gente habla de ‘su’ Carlos Herrera, ‘su’ Iñaki, ‘su’ Monaguillo…

Yo también soy fan de ciertos locutores, y hubo un momento en el que también sentí la imperiosa necesidad de conocerlos en persona y de alguna manera agradecerles los buenos ratos que me hacían pasar. El cariño que me mostraron desde el principio me llevó incluso a entablar una especie de amistad con ellos, y me convertí en un asiduo de la emisora en la que trabajaban: casualmente junto a la misma COPE. Me he tomado mis cortado-chupitos en los Jerónimos, he estado a punto de matarme por esas dichosas escaleras, he pasado decenas de veces junto al estudio de Tiempo de Juego y más de una vez me he cruzado por allí con el señor González, un tipo a primera vista guapete, con encanto y con pinta de simpático. Más de una amiga me lo ha definido como atractivo y sí: lo es. A la vista de los acontecimientos parece que todo ello ha supuesto un craso error para él.

Veámoslo desde el siguiente punto de vista: alguien profesional, con éxito en su trabajo, una buena familia… Además se muestra abierto con sus admiradores hasta el punto de salir alguna vez a tomar algo con ellos, por lo que no ha hecho nada malo. Al contrario. ¿Consecuencias? Una persona perturbada pierde la cabeza del todo y comete una locura que marcará a esta familia para toda la vida. Esa mujer no podrá volver a llevar a sus hijos a ningún sitio sin que le tiemblen las piernas, su cuerpo ha quedado desfigurado de por vida con unas cicatrices que recordarán a cada momento a su esposo que no puede ser tan ‘guay’, y más de una noche se despertará sudorosa al verse de nuevo dentro de ese coche luchando por su vida. Este señor no podrá tratar a ninguno de sus fans de la manera que lo hacía antes, e incluso apuesto que se sentirá nervioso haciendo su programa con público presente en el plató. Sus compañeros empezarán a vigilar también sus palabras y sus espaldas: a partir de ahora todos son sospechosos. Siento compasión por esa familia.

Es curioso como un hecho puntual puede dar la vuelta a la vida de mucha gente. Recordamos lo frágiles que son nuestras existencias por muy bien cimentadas que estén, pues un agente externo puede llevarse todo al traste en dos minutos. El ser humano es increíble, pero capaz incluso de convertirse en un desastre natural.
Me veía en la obligación de escribir estas líneas porque yo soy fan. Todos lo somos. Ánimo a González y as su famila.

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