lunes, 12 de agosto de 2013

Actitudes de Agosto.




Pues cada uno se solaza como puede. O como le dejan, que pareciendo lo mismo, no lo es. Se puede permitir el poder remolonear en la cama, en el sofá o en la hamaca. Puede comer cuando le marque la gana, que es una manera muy del terreno de hablar del hambre, sin ningún tipo de horario más que el de las tripas. Las sobremesas son maravillosas, con temas variados e intrascendentes, salvo al tercer gintonic, en el que nos ponemos en plan estadistas de puro y oronda tripa y solucionamos en cuatro tragos todos los problemas, desde los de nuestra comunidad de vecinos hasta los millones de los mafiosos de corbata y sobre. Y nos sale el Robespierre de guillotina fácil que llevamos dentro.

Es época de enamorarnos furtivamente de chicas color caoba, de paseos a la luz de la luna, de decirle 'hasta mañana' al Sol con no más ropa que nuestro bañador y la toalla, de licores caseros, anises dulces, de echarte de menos, de muchas muertes de uva cocinada, sin más armas que un sacacorchos, disfrutando de ellas con cada lagrima que corre por las mejillas del cristal de las copas, de bailar como si no hubiera un mañana. De vivir, de sentir. De ponerse de pie y volverse a sentar, porque a los oficios vamos a jugar. De eso, de jugar. De volver a hacerlo.

De volver a disfrutar del chocolate, del acné juvenil, de los buenos días a las doce de la mañana, de las buenas noches a la madrugada, de hacer cara de viernes siendo lunes, de reír y llorar con la cantidad de 'eau de sobac' que circula por el mundo, de grillos y chicharras, de seguir llevando camisa, de carcajadas con Viviendo del cuento y los problemas del primer mundo del Animal Social.

De saber, otra vez, que fue Fredo. De comer helado en seis platos diferentes. De baños en agua fría que ponen el contador a cero. De porros de Tarifa o de más abajo. De refugiarse, nuevamente en brazos de la mujer madura a través de sus páginas.

De todas estas cosas que se pueden hacer en esta época, llamada Agosto, domingo o cualquier día de cualquiera de nuestros años de obra y gracia.

Supongo que poder hacerlo es el secreto.
Seguiremos investigando.

No hay comentarios:

Publicar un comentario