viernes, 31 de octubre de 2008

D10s y su mano ha vuelto

Ha vuelto. Es arriesgado. Quizás. Pero acá se vivió mucho cerca del alambre, nos dice Claudio. Volverá a lucir el escudo de la AFA, con las dos estrellas de campeón del mundo, pero no se calzará los botines, ni calentará con los cordones desabrochados.. De hecho, pisará el césped a un metro de la línea de banda. Lo han nombrado seleccionador, le han puesto un director deportivo campeón del mundo como el, el Narigón Bilardo, para que no se desmadre, dicen las malas lenguas, con Batista y Brown de ayudantes. "El agua caliente ya está inventada", contesta a quienes le dicen que es un inexperto. Herejes. Él, que lleva veinte años en la selección. Si es capaz de transmitir su magia del pie izquierdo, el país se lo agradecerá como ha hecho siempre. Si no lo consigue, posiblemente lo perdonarán. Se lo han perdonado todo. su gordura, sus adicciones, sus tatuajes, su pelos estrafalarios. Hasta le han perdonado que vista la camiseta de Brasil, aunque sea en un anuncio. Todo. Es venerado como un dios por algunos que llevan al limite su devoción deportiva, mezclando al deportista con la persona. Ha sido el mejor. Fue capaz de conseguir que una región pobre del sur de Italia se rebelase contra los ricos del norte. Conquistó Italia. Y también Europa. Y con su camiseta más querida, la que lleva cosida al pecho, el mundo. Sabe todas las excusas para no entrenar, el las inventó. Conoce todos los recursos posibles para el montaje de las fiestas o encuentros clandestinos en las concentraciones. El los perfeccionó. Y sabe que la pelota es la que manda. Tiene la baza del respeto, de ser leyenda, como la tenía Johan, hasta que se dedicó al golf. Dicen que es una imposición de la empresa que gestiona los derechos de los partidos amistosos de la albiceleste, frente a otros mejor preparados y con más recorrido en los banquillos. Tenerlo a el de seleccionador es un gancho superlativo. No se si fue él, pero siempre se ha dicho que el fútbol es de los futbolistas. En su debut, seguro que habrán miles de cámaras inmortalizando el momento. Nada que pasase en ese momento eclipsaría su llegada al banco. Es lo que tiene el personaje, que a veces supera a la persona. Casi siempre. Pero ha vuelto. Y espero que sea para quedarse.

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