miércoles, 1 de octubre de 2008

Hace un frio que pela la pela

Con los primeros golpes del frío, las primeras hostias. Huelgas de hambre por avales inmobiliarios, pequeños empresarios con deudas que no pueden costearse una operación vital, deportistas en los juzgados, Paul Newman saca billete de ida... Mi amigo argentino Claudio, con una flema que más bien parece inglesa, manda cosa a un argentino le salga la jodida flema, ha venido a la oficina con cacerolas nuevecitas del Carredona, diciendo "las cucharas las ponen ustedes". A este paso vamos a vender la manera de no tirarse al tren, o al maquinista, en lugar de coches, colonias, perfumes y Oenegés. Pero mira, hay una entidad que ha ganado clientes en estos últimos tres meses. En fin, una vueltecita por el centro comercial, con un café cremoso, unas reflexiones y una conclusión. Nuestros padres y abuelos las pasaron más putas y salieron. Esto es cuando la vida te da un uppercut con todas las ganas y en lugar de caer para siempre, te levantas. Hay caídas que nos sirven para levantarnos más felices, dijo Shakespeare, pero lo que no sabemos es en que circunstancias lo dijo. Calabaza gigante para los que mandan, y con la calabaza, buñuelos para los de abajo.

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