viernes, 29 de noviembre de 2019

Delanteros desesperantes.

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Ustedes no han vivido lo que es un delantero desesperante. Sí, sí, les hablo a ustedes, aunque quizá se encuentren más cómodos con el próximo vosotros. Porque quizá vuestro primer mundial con conocimiento no fue el del 82. Ni trasnochasteis en el del 86. Quizá nuestra primera pena moderna, la final del agua, os pilló con otras cosas. Pero sí, es cierto que el otro día Rodrigo pudo llegar a desesperar. Servidor es de los que piensa que Rodrigo es un delantero como la copa de un pino, pero no es un goleador. ¿Pueden existir esas dos cualidades? Pueden. Rodrigo sabe vivir fuera del hábitat del área sin ningún problema. Hay otra clase de delanteros que fuera del área se sienten extraños, pero dentro de ella te rematan hasta una silla de enea lanzada desde la grada. Rodrigo es más de llegar que de estar. A la hora de la cena del miércoles pasado, finalizado el partido, las cuentas básicas con la oferta fantasma del Atleti más los ingresos por pasar la fase de grupos de Champions daban más de 70 millones de beneficio para el Valencia CF. Cuentas irreales, claro. Pero ya sabemos el mundo de las pantallas como es.

Escuchando el último podcast de "El Valencia canalla" esa maravilla parida por mi admirado Paco Gisbert para Plaza Radio, recordé a Iglesias y tirando del hilo de la memoria, Welzl, Lucho Flores, Toni, Jon Garcia, Rommel, Cuxart, Pizzi, Sabin Ilie, Diego Alonso, Salva, Carew e incluso Adrian Ilie cuando se dedicó a sestear, me parecen más desesperantes que el hispano brasileño. Cierto es que algunos, como Rommel, Pizzi o Salva en otras partes se hincharon a goles. Y algunos destellos de los citados acercaron a la gloria al valencianismo. Pero hasta incluso Mista tuvo su perfecto idilio con el gol y luego no daba una a derechas. Cierto es que en el deporte se vive el presente pero seis meses atrás celebramos cosas gracias al acierto de Rodrigo y su maravillosa clase en el Villamarín. Probablemente si el miércoles Wass no se viste de Goikoetxea en el Mundial USA 94 (gracias por el apunte, @laesculli), con los errores de Rodrigo, Maxi y Parejo, el viaje a Amsterdam sería solo para ver los canales y comprar tulipanes. Pero cierto es que grandes goleadores en el club hubo pocos y todos los tenemos en la memoria. Este Valencia CF, como todos los de la historia, no ha sido fuerte con individualidades destacadas. El grupo era la fuerza. Los goles, si no llegaban de primera línea, venían de segunda. Como hacía Fernando más de cien veces. O Baraja y Vicente. Como comienza a hacer Soler. Como hará Guedes, Kondogbia y demás ausentes.

Porque ser del Valencia es desesperarse. Es sentarse en la butaca de Mestalla pensando "A vore que ens faran estos hui", con resignación. Y pasar de la nada al todo. Como en aquella eliminatoria de Copa. Casi como el miércoles pasado. Bendito desespero este nuestro, xiquets.

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