martes, 19 de septiembre de 2017

La pelota del armario. Fecha 4.



Los egos y la mano izquierda de los entrenadores.

Zaza, Cavani y Neymar por un lado, Marcelino y Emery por el otro. Tan importante es el aspecto táctico en un entrenador como la gestión del vestuario. El fútbol moderno se ha llenado de fichajes millonarios con entornos partidistas y con egos desmesurados magnificados con altavoces a golpe de clic. El vestuario se ha convertido en un espacio virtual más allá de las cuatro paredes. Y las excesivas horas de contenido, supuestamente, deportivo convierten en noticia cualquier like o captura de pantalla del futbolista de turno, su prima, hermana, hija o novia. Quien sabe, igual que se instauró en el cuadro técnico a un psicólogo, puede que se tenga que contratar a un gestor de redes sociales para ordenar la vida 2.0 de los jugadores y los que pululan a su alrededor.

Zaza siente el hierro.

Mientras no se demuestre lo contrario, Zaza no es un futbolista sospechoso. Hace poco salieron imágenes musitando las canciones de la Curva Nord y a la parroquia se le hinchó el pecho. Quiero once como Simone era el resumen en el bar de las redes sociales. Así si, y no los mantas del año pasado, se apostillaba. No creo que sea tóxico en el vestuario y simplemente vivió el hecho de que un entrenador ha de tomar decisiones deportivas por el bien del colectivo. Ahora, en estos momentos, se va a comprobar si las cañas del gol contra el Madrid del año pasado y la poca sospecha de dejárselo todo en el campo que le hacen caer de pie ante la grada se tornan lanzas al sacar a paseo la sangre caliente que como italiano le corre por las venas. El único camino, trabajar a muerte y ponérselo difícil deportivamente a Marcelino. Esa será la clave. Y Chiara Biasi solo es la novia del jugador. Y si ese tipo de mensajes calan negativamente en el vestuario, Voro, Uría o los capitanes han de atajar el problema desde ya.

A vueltas con el gol.

Y lo bien cierto es que, sin perder ningún partido y una vez que parece que la solidez defensiva es un hecho, se pide más en ataque. Se habla de los que no llegaron y la pólvora seca de los que están. Y vuelve a salir en escena Rafa Mir, al que Marcelino vio en verano y no acabó de convencerlo, quizá pensando que iba a llegar una guinda en forma de cazagoles contrastado. Quienes siguen a Mir dicen que es muy bueno y que quizá la Segunda B, con seis goles en cinco partidos, se le queda pequeña. Pero no creo que el equipo técnico se tire piedras contra su propio tejado. Si no lo consideraron para ser de la partida, ahora, con apenas cuatro fechas, sería extraño el cambio de rumbo. Pero todo depende de las necesidades y si en el fútbol que Marcelino tiene en la cabeza encaja Mir. En principio, Zaza, Rodrigo y Mina van por delante. Y creo que seguirá siendo así. Esperemos a que los automatismos ofensivos se asienten en el equipo. Y si no hay más goles, ya miraremos otras ventanas.

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