martes, 1 de abril de 2008

Los móviles, la vida y la vida sin los móviles

Mi primer recuerdo... coño, esto parece David Copperfield, el libro, no el mago hortera. Bueno, al turrón, como dice mi compadre. Mi primer recuerdo de los móviles con la vida de uno lo tengo en la final de Copa del Rey del año 1999 que ganó el Valencia al At. de Madrid. Esas dos jornadas las recordaré por la juerga que nos metimos al ir, y sobre todo al volver. Pero el rollo del asunto, de ahí el post, es que ese día los móviles comenzaron a ser importantes, ya sabéis, oye, estamos en La Giralda en el bar Pepeillo, camarero otra de pescaito, y cosas así. Esa final fue la del móvil y las pamelas de color naranja. También fue la final de Mendieta, vaya golazo, pero eso es harina de otro costal. Enresumiendo, el móvil y la vida personal, social y laboral del individuo eran todo uno, se pueden tirar los tejos sin riesgo de bofetada, puedes decir palabras como "te quiero" o "perdóname" o "veteatomarporculohijadelagranputa" sin rubor alguno. Y dicen que nos hace más eficaces en nuestros cubiles de trabajo. Ok, todo eso es bueno, pero lo malo del invento es que tu vida social se reduce a cuantos teléfonos caben en tu agenda, y después de purgar los nombres ininteligibles en una noche de excesos, después de mirar en la soledad del wc los contactos que ya no usas y los borras al unísono que tiras de la cadena, después de todo eso, parece que si no tienes a la gente en tu móvil es como si no estuvieran en tu vida, como si las hubieras desterrado, me encanta esa palabra, cuando quizá lo único es que necesitas espacio en tu tarjeta SIM, barrer las huellas que provocó en la arena de tu vida los zapateados de esas personas, o tan solo evitas la tentación que en una noche de excesos puede salirte que, entre nombre y nombre de una cualquiera, digas sin rubor alguno "veteatomarporculohijadelagranputa". Entonces si corres el riesgo de la bofetada en la cara o el reproche en los cojones en forma de patada con botas de "chupamelapunta". Pero mira, así también duermo, y a pierna suelta, además.

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