lunes, 8 de septiembre de 2008

El verano es un recuerdo y una leyenda el calor

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Y ya se acabó. Las fiestas VIP, las fiestas sin VIP, las fiestas sin más, las playas con sombra, las playas con luna, los lunes al sol del aire acondicionado con olor a sudor y sabor a resaca, los barquitos con cascara de nuez. Todo eso ya forma parte del disco duro de la memoria, espero que por mucho tiempo. Una época del año atípica para mi, ya que tuve que combinar la elección de continuar trabajando para no caer en la zozobra de que el tiempo ocioso me dejase pensar en lo que no hay que pensar y, a pesar de los juegos de malabares y las ecuaciones para averiguar cuantas copas hay que tomarse antes de las cuatro de la mañana para poder estar cinco horas después en perfecto estado de revista, ha sido divertido, gracioso y, a veces, rocambolesco y surrealista. Para las noches de invierno quedan los chapurreos en inglés con la fauna del Gran Circo por mi parte, y el perfecto francés que practican de perfecto acento por la suya. Incluso tuve tiempo de un "Tutto bene?" con uno de los parten el bacalao, gordete, grandote, canoso y pastoso. Pero aún con todo el glamour, aun con todos los idiomas y las madrugadas bañadas en licores de 8 años, con las sesiones de sol en la terraza de la escapada del puente, lo mejor de todo el periodo estival fue la quiosquera de guardia que en el mes de agosto me suministraba mi dosis de prensa diaria para gozo de mis ojos y destrozo de mi mente. No se si ahora volverá, o realizará su trabajo de manera sonriente y abracadabrante en algún fin de semana, pero lo cierto es que con su saber estar y su porte, me alegraba la rutina simple de adquirir la prensa. A veces las cosas más sencillas son las que nos producen mejores satisfacciones. Al menos ese es el recuerdo, espero que no esté distorsionado por la resaca o por los golpes de calor. ¿O si?

lunes, 12 de mayo de 2008

Frank y Luis Miguel

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He leído en algún sitio, creo que fue en el baño, que ya llevamos diez años sin Frank Sinatra. La verdad es que el tipo supo fraguarse una imagen genial. No discuto que su voz era superlativa, el apodo la hace obvio. Lo que yo creo que fomentaba la envidia de sus semejantes, y el deseo de sus semejantas, era ese aire canalla, esa pinta que todo hombre vividor quisiera tener de beberse medio Kentucky, era un verdadero devoto del Jack Daniel’s, y con una duchita reparadora cantar dos horitas en el Madison Square Garden y después juntarse con sus colegas del Rat Pack, Sammy Davis jr o Dean Martin para beberse el otro medio estado de Kentucky, mientras le susurra proposiciones indecentes a alguna joven partenaire. Pero lo más bonito de su biografía, es que se encontró con la horma de su zapato aquí en España. Sinatra estaba casado con Ava Gardner "el animal más bello del mundo", la Jolie de antes, para quien esté desubicado. Y cuando la actriz vino a España a rodar una película, tras una noche en un tablao flamenco, se calzó a Luis Miguel Dominguín, el torero, nuestro Sinatra patrio del estoque y la muleta. Con dos cuernos, maestro.
Moraleja uno: lo de fuera no tiene porqué ser siempre lo mejor y lo más bueno. O si lo es, busca tus fortalezas y aprovecha tus oportunidades.
Moraleja dos: seguro que Sinatra no cogió a Ava y le pego catorce o quince puñaladas, ni la roció con ácido, ni la tiró por el balcón al grito de "¡Para mí o para nadie!". Os digo yo que lo que hizo fue coger un avión y pedir explicaciones. Otra cosa no hubiera sido propia de Frank.
Moraleja tres: seamos Frank y Luis Miguel en algunas ocasiones. Seguro que nos irá un poco mejor.